Cuando me propusieron escribir algo para este espacio sobre una escena de una película, obra de teatro u obra literaria que me hubiera impactado y pudiera recordar con el paso de los años, casi de inmediato mi mente me llevó a los años 70.
En ese tiempo cursaba el secundario en el Gymnasium y para la materia Literatura el profesor Bruguera nos hizo leer el Quijote de la Mancha. Había que leer solamente la primera parte, pero tanto me gustó que en las vacaciones conseguí la segunda parte en la biblioteca y me la devoré, casi con la misma pasión que a la primera.
Pocos años más tarde se estrenó la película “El Hombre de la Mancha” protagonizada por Peter O?Toole y Sofía Loren. No sé cuántas veces la vi, pero habrán sido más de tres y -ojo- en ese tiempo no había videos, o DVDs, ni copias ilegales. Era el cine y nada más. El tema “The imposible dream” remite a los sueños (¿imposibles?) de toda una generación y es la que recuerdo más claramente hasta hoy.
Poco tiempo después, en el Teatro Alberdi, se estrenó la obra de teatro del mismo nombre, que me impactó tan fuerte como en los formatos anteriores. Tal vez más, por esa sensación que le da el teatro al espectador cuando capta todos sus sentidos.
No puedo hablar de una escena en particular, porque en todos los casos disfrutaba de cada palabra, cada canción, cada imagen, con una emoción, que hoy, más de 30 años después, me cuesta explicar. El recuerdo con los años quedó ligado a otro muy triste del que ya no lo puedo despegar.
Un amigo de esa época, José Kratzov, era tan fanático como yo, o más, del libro, la película y la obra de teatro. El había comprado el disco “long play” con la música de la película, y lo escuchábamos casi hasta el hartazgo, que nunca llegaba. José mismo era un aspirante a actor y un comediante nato, que subido a una mesa a modo de escenario nos hacía llorar de risa con su imitación de Ratzo, el personaje de Dustin Hoffman en “Perdidos en la noche”.
Este ejercicio de la memoria valga como recuerdo y homenaje a ese personaje tan querido que perdimos a tan temprana edad, de una forma tan estúpida y violenta que mejor no mencionar en este espacio para los lindos recuerdos.