La política aún debe absorber y procesar las sensaciones que liberó el Bicentenario en Buenos Aires, cuyos efectos se expandieron mediáticamente por el país. El fervor popular asombró a los gobernantes y a sus antagonistas, que empezaron a revisar sus libretos y a formular hipótesis de trabajo frente a 2011. A ese trabajo de laboratorio se sumarán las inevitables especulaciones sobre el efecto de derrame del Mundial de Fútbol.

La agenda política, sin embargo, no hibernó. En el denso mundo del oficialismo gana terreno la idea de que no es imposible vencer en las elecciones próximas. Creen que la suma del núcleo duro del aparato justicialista y las alianzas de izquierda de diversos colores le evitarían el riesgo del balotaje. La dispersión de las oposiciones sería funcional a este plan electoral. Después de junio se verá si esta suposición mantiene su vigencia o se debilita por la erosión de las circunstancias.

Por hoy, Néstor Kirchner es el único candidato presidencial que la plana mayor del justicialismo admite. Así lo aceptaron los principales referentes sindicales y gobernadores que el jueves pasado rodearon al santacruceño en Tucumán. Se fue Kirchner y dejó sin hacer el anuncio más esperado en la intimidad, pero también el más negado en las declaraciones públicas. El segundo puesto está vacante. Alperovich sigue en el banco, junto a una lista de aspirantes.

Prematura exposición

¿Cómo habrá caído en el peronismo bonarense la ofensiva alperovichista en Luján? Fue audaz en rigor, el operativo del intendente de Ciudad Alberdi, Luis Campos, de movilizar sus "patitos" con los carteles de Kirchner-Alperovich 2011, hasta la ciudad donde se ofició el Tedéum.

Seguramente a los barones del conurbano no les cayó bien la invasión de los peronistas alberdianos y menos a Daniel Scioli. Tampoco a los pares del mandatario tucumano. Es cierto que manifestaciones de este tipo forman parte del paisaje peronista, pero implican un alto grado de exposición pública en un contexto extremadamente competitivo como el kirchnerista. Alperovich sobreactuó sin tener en cuenta las consecuencias, advertían algunos que miran con cautela el flujo y el reflujo de la marea peronista.

El ampuloso discurso de Scioli en la sede justicialista no dejó traslucir ningún sentimiento de fastidio por la jugarreta del intendente del sur, que desplazó sus incondicionales a Luján con el aval de la Casa de Gobierno. La senadora Beatriz Rojkés, anfitriona natural del jefe justicialista, no ocultó esa situación.

También les quedó claro a todos que Kirchner no quiere fuga de votos por escisiones partidarias, que lo expongan a una peligrosa segunda vuelta. Evocó su pelea en soledad contra Carlos Menem y la puso de ejemplo ante todo el auditorio justicialista.Sin embargo, su oferta no seduce a todos. El bonaerense Felipe Solá ratificó ayer que se postulará por afuera de la estructura oficial. Es posible que Solá diserte otra vez en Tucumán, antes del inicio del Mundial de Fútbol. Voy a ver todos los partidos en los bares del país, les anticipó a sus interlocutores tucumanos, al ratificar su vocación de quiebre.

Leales, pero...

El chubutense Mario Das Neves se propone darle pelea a Kirchner por la postulación presidencial, pero dentro del partido. Es lo que el actual titular de la Unasur precisa para que no se le compliquen las cosas.

Sin embargo, Das Neves, Alperovich y Juan Manuel Urtubey, entre otros jefes jefes de distrito, anticiparon el adelantamiento de las elecciones provinciales de 2011. Es una medida de protección política que adoptan ante la incertidumbre que generará el resultado de la confrontación por la Casa Rosada, en octubre.

La unificación de calendarios puede terminar en un salto al vacío. El debate se extiende en otras direcciones. Los peronistas que discrepan con Alperovich y con el matrimonio K discuten con distintos tonos qué hacer. La franja de Alejandro Sangenis y Enrique Romero (Peronismo Disidente) propicia la fractura lisa y llana aduciendo divergencias ideológicas insalvables.

La línea de Peronismo Federal que se referencia con Julio Díaz Lozano y Florencio Aceñolaza mantiene su anclaje con el PJ, pero con línea de diálogo abierto con disidentes como Solá. La cuestión sigue abierta, pero con matices que prenuncian definiciones.

Con pies de plomo

Kirchner se fue contento. Alperovich evaluó positivamente todo. Sin estar en la primera fila del protagonismo televisivo, Edmundo Jiménez sentía que había sorteado una prueba de fuego. El secretario general del partido se empeñó en crear un equipo de trabajo con ramificaciones en toda la provincia. Con esos colaboradores controló el armado del acto del jueves dentro del partido. El esfuerzo dio sus frutos, refirió en la intimidad. Desde que se hizo cargo de la estructura apostó a revitalizarla, con remodelación edilicia inclusive.

El ministro de Gobierno se manejó cautelosamente para no suscitar fricciones con intendentes, legisladores y concejales. Fueron estos los ejecutores de la movilización que aportó la maquinaria oficialista. Pero la línea que actuó junto con Jiménez, ya había afrontado la dirección de la campaña electoral de 2009, desde el arranque.

La prudencia de Jiménez se entiende por la atmósfera de tensión que envuelve al alperovichismo, en medio de las conjeturas por el diseño electoral de 2011. En las horas previas al acto de Kirchner, parece que un entredicho entre los legisladores José Teri y Alberto Conte terminó de modo violento. El hotel República fue mudo testigo del altercado, que dio origen a múltiples comentarios.

La cuestión de la sucesión gubernamental no involucra sólo a Alperovich, sino también a un enjambre de legisladores, intendentes, concejales y comisionados comunales. La disputa anticipada de los espacios está a la orden del día. Ante esto, el gobernador recomienda gestionar y diferir las decisiones para 2011. Si no es él, es ella. De este modo, un dirigente que secundó al gobernador desde la primera hora, describía el probable derrotero que recorrerá el oficialismo.

Este hipotético desemboque está atado por cierto a la resolución del problema nacional del kirchnerismo, pero también lo gestaría una decisión judicial adversa.

El radical Ariel García demanda la inconstitucionalidad de la re-reelección de Alperovich desde 2007. La Justicia tiene la palabra.