A toda hora hay un chico en la calle. Muchos mendigan, se drogan, vagabundean o ayudan a su padres a juntar cartones. En la madrugada, el hambre y el cansancio suelen derrotar su ilusión de vivir en un mundo mejor y el suelo es el único colchón a mano. Dicen que el desamparo de los niños refleja la insensibilidad de una sociedad.
Un sueño de cartón