Miguel Céspedes, el hombre que el viernes a la noche baleó a un delincuente que pretendía asaltarlo en su farmacia de Villa 9 de Julio, recuperó la libertad luego de haber declarado ante el fiscal Arnoldo Suasnábar.

El testimonio de Céspedes en Tribunales fue consistente con lo que le había dicho a los policías, y además las pericias avalaron su versión. Afirmó que pasadas las 20 dos jóvenes entraron a su comercio, denominado "El Colmenar" y que uno de ellos lo encañonó y le exigió el dinero de la recaudación. "Forcejeamos, le quité el arma y disparé. Era su vida o la mía", relató. El ladrón recibió un disparo en el pómulo derecho, que salió por el hombro derecho, y otro en el tórax con una pistola calibre 9mm. Anoche seguía en estado delicado en el Hospital Padilla. La Justicia además ordenó que la farmacia de Céspedes fuera custodiada ante la eventualidad de que los familiares del asaltante intentaran vengarse.

Tras el atraco el cómplice del asaltante escapó en una moto Yamaha IBR 125cc. Cuando llegaba a la intersección de avenidas San Ramón y Juan B. Justo cayó del rodado y varias personas quisieron ayudarlo, sin saber que huía de un asalto. El se paró, encendió nuevamente al rodado, al que se le había roto el velocímetro, y siguió su marcha. Fue a la casa de la madre de su socio, le avisó lo que había sucedido y después se refugió en su vivienda del barrio El Sol, en El Colmenar. Allí lo encontró ayer personal de la División Homicidios, al mando de los comisarios Hugo Cabeza, Miguel Gómez, Humberto Ruezga y Raúl Ferreira.

Los adolescentes (tienen 18 años) habían asaltado una mercería antes de llegar a la farmacia, y se habían apoderado de $ 2, además de haber herido a la dueña. Según la Policía, ambos son peligrosos. Uno de ellos ya había estado alojado en el Instituto Roca. Según los vecinos, la zona donde se produjo el ataque es muy insegura.