Es el lugar más emblemático y convocante de San Miguel de Tucumán. El parque 9 de Julio nació por iniciativa del médico Alberto León de Soldati, que propuso que en los terrenos bajos y pantanosos se construyera este paseo público, cuyo proyecto se inauguró el 26 de mayo de 1910. Por su gestión, a través de cuatro leyes nacionales (1906, 1907, 1908 y 1910) se expropiaron las 400 hectáreas donde iba a ser emplazado y se contrató al ingeniero francés Jules Charles Thays para que se ocupara de su diseño.
El proyecto original contemplaba los sectores norte y sur, separados por la avenida Benjamín Aráoz, pero sólo se concretó el primero, inaugurado oficialmente en septiembre de 1916. El sector sur fue ocupado luego por clubes, el ex aeropuerto, el hipódromo y otras instituciones civiles y universitarias. En ese entonces, la ciudad contaba con alrededor de 80.000 habitantes. De las 400 hectáreas originales quedaron apenas 120.
En el centenario del paseo público, la Municipalidad se ha propuesto ganar espacios verdes en la zona sur y anticipó que se están gestionando fondos nacionales para realizar obras como concluir las veredas, recuperar el sector de El Rosedal, mejorar la iluminación y agregar dos rotondas que agilicen el acceso al parque por el este.
Un bisnieto de Thays que heredó la pasión de su bisabuelo realizó hace 10 años un diagnóstico sobre el parque y sostuvo que en ese entonces lo halló deteriorado, sin un plan de mantenimiento ni restauración con miras a los próximos 50 años. "Si no se cuidan y reforestan, estos espacios verdes tienen fecha de vencimiento... Recibió intervenciones poco felices, que no tuvieron en cuenta la calidad de los espacios verdes, los ejes y las perspectivas. Todo esto se combina y tiene que tener cierta fluidez en el lenguaje del paisajismo. En algunos sectores no había un plan acorde con la calidad del lugar. Sentí pena, aunque entiendo que los espacios verdes reflejan la sociedad que los sustenta. Si esta no está bien, es lógico que tampoco lo estén sus parques" aseveró.
Los urbanistas coinciden que el paseo nunca dejará de ser un pulmón verde y que es necesario evitar la instalación de nuevos servicios que sólo contribuyen a quitarle espacio. En opinión de una arquitecta y ex funcionaria municipal, la gente va al parque a correr, a caminar, a hacer un picnic, a buscar un espacio verde. "Por ejemplo, Thays había proyectado un sector para espectáculos, pero en el contexto de un parque de 400 hectáreas. Ahora el parque es como una plaza... Tenemos que hallar en el parque un verdadero contacto con la naturaleza, que es justamente lo que se planeó al principio. Hay que tener en cuenta que el conjunto de naturaleza que hay en el parque sólo se encuentra en ese lugar y no en otro", sostuvo.
El paseo público necesita un mantenimiento permanente que la Municipalidad lleva adelante con limitaciones presupuestarias y de personal. Pero esta tarea debe ser acompañada por los ciudadanos, que son los principales usuarios del espacio verde y también sus depredadores.
El estado en que se hallan un parque, una plaza, los frentes de los edificios, en definitiva, una ciudad, es el reflejo de quienes viven en ella, una muestra de falta de educación y de cultura. En el caso de Tucumán, resulta una paradoja porque posee cuatro universidades y numerosos establecimientos educativos que provocarían la envidia de otras provincias. La falla tal vez haya que buscarla en los planes y contenidos educativos que no incluyen el estudio de la historia y la cultura de nuestra provincia y por lo tanto, no pueden trasmitir nuestra posible identidad. Será tal vez por eso que destruimos lo que es de todos, porque no poseemos un sentido de pertenencia y ello nos conduce, por lo general, a no valorar lo que tenemos.