Se venía preanunciando desde ámbitos empresarios, y lo terminó de confirmar el Indec la semana pasada, cuando difundió un dato elocuente: según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), la economía argentina creció 8,1% en marzo, el incremento más alto de los últimos 20 meses. De esta forma, al cierre del primer trimestre el PBI se expandió 6,4%.
En este contexto expansivo, la producción industrial durante marzo registró un avance de 11% con un fuerte incremento de 52,9% en la siderurgia y de 38,2% en el sector automotor. Otra señal de recuperación sostenida de la economía tras un año complicado es que la actividad industrial creció 9,9% en abril respecto de igual mes de 2009, de acuerdo con los datos del Estimador Mensual Industrial (EMI), que también elabora el Indec. También en este caso impactaron el fuerte crecimiento de la industria automotriz, con un alza del 55,4%, y de la producción siderúrgica, cuya actividad aumentó 40,1% respecto de abril de 2009, mientras que la producción de la industria textil mejoró un 21,8% a nivel interanual.
Dos de las principales actividades industriales de nuestra provincia son la metalmecánica y la textil, que vienen de atravesar meses muy duros, tras la crisis que se inició en la Argentina en 2008. Sin embargo, el EMI revela que el promedio de la utilización de la capacidad instalada registró en abril un promedio del 79,5%, el más alto del año. La industria metalmecánica, con una utilización del 89,8%, y la producción textil, con un 88,5%, fueron los sectores con más alto nivel promedio de capacidad instalada.
La metalmecánica surgió y cobró relevancia en Tucumán a la par del desarrollo de la industria azucarera, ya que cientos de talleres siderúrgicos se ocuparon históricamente de realizar trabajos para los ingenios, y posteriormente a la industria citrícola y a otras actividades. La mayor o menor demanda de servicios de metalmecánica es un indicador claro la marcha de la economía en general, y de la industria en particular. El sector textil, entre tanto, comenzó a cobrar relevancia en la década del 70 y hoy operan seis industrias que elaboran hilados, telas y calzados. Se trata de una actividad que históricamente atraviesa crisis cíclicas, que son un reflejo de la política gubernamental de turno: si se restringe el ingreso de productos textiles extranjeros, el sector nacional repunta, pero si se descuida el factor protectivo contra la importación de artículos -generalmente importados desde Brasil y China, a precios de dumping-, la actividad se desploma. "Estamos trabajando bien, en especial en este momento, porque hay mucha demanda de los ingenios, al tiempo que seguimos tratando de penetrar en otros mercados. Lo mejor es que el período estacional se acorta cada vez más, porque se trabaja todo el año", reveló a LA GACETA la empresaria metalúrgica tucumana Ana Marchesi, presidenta de la Cámara de Comercio Exterior y directora del Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP). Sostuvo que a nivel país la industria metalmecánica recibió un fuerte espaldarazo de la actividad automotriz. "Con los mercados autopartistas se han tecnificado muchísimas metalúrgicas del país, y la demanda de nuestros productos y servicios es grande para el mercado local y para el exterior", subrayó. Admitió que buena parte de los talleres estuvo parado luego de la crisis de 2008, pero ahora se están reactivando.
Políticas de desarrollo
Por su parte, el presidente de la fundación Pro Tejer, PedroBergaglio, destacó que la recuperación del sector textil argentino "está alentado por las políticas de desarrollo de la industria nacional y el fortalecimiento del mercado interno, que repercute en mayores niveles de utilización de la capacidad instalada sectorial y motiva la permanente reinversión productiva de la cadena de valor". Además, el empresario expresó su apoyo "a recientes decisiones del Gobierno nacional respecto al desendeudamiento externo, orientado a reinsertar al país en el sistema financiero internacional y a ampliar y mejorar las opciones de financiamiento local de los proyectos de inversión del país y en particular del sector".
El apoderado de la delegación Tucumán de la Asociación Obrera Textil (AOT), Luis Salado, dejó en claro que la política proactiva que asumió el Gobierno nacional con las textiles "salvó la actividad". Las textiles que operan en Tucumán son Tavex (ex Grafa), Tecotex, Hispania, Pol Ambrosio (1 y 2) y Alpargatas.
"El Programa de Recuperación Productiva, mediante el cual el Estado se hace cargo de pagar $ 600 a cada empleado de empresa textil, favoreció a cuatro de las seis firmas del rubro que funcionan en Tucumán", destacó Salado. Este aporte permitió que las compañías gozaran de cierto alivio financiero, que se sumó a las medidas protectivas que se impusieron en el país para evitar el ingreso desmedido de prendas provenientes de países como Brasil y China.
"Hay un aumento del uso de la capacidad instalada de las empresas y toma de personal en varias compañías", agregó. Sostuvo que la recuperación de la actividad textil se percibió especialmente entre septiembre y noviembre pasados, y de febrero en adelante. "Son seis meses de recuperación, contra 16 meses de caída", aclaró. Hizo hincapié, sin embargo, que en Tavex y en Tecotex rige la conciliación obligatoria por demandas salariales.
"Estamos mejor, pero no hay que olvidar que esta actividad se rige por ciclos económicos", apuntó el apoderado de la AOT.