El tráfico y la venta son constantes, y para mantener el negocio hacen falta muchos empleados. Según fuentes policiales, en Tucumán habría unas 3.000 personas que se dedicarían a vender cocaína y marihuana, sobre todo en el ámbito del Gran San Miguel de Tucumán. "No hay grandes organizaciones, pero hay muchísimos vendedores desperdigados", explicó el oficial Santiago D'Adamo, jefe de la subdelegación sur de la Dirección de Drogas Peligrosas de la provincia. Además de la capital, las zonas en las que más vendedores se detectaron son Banda del Río Salí, Concepción, Famaillá y Villa Mariano Moreno. "Se detiene a 10 y aparecen 15 nuevos", resumió uno de los investigadores.