Son más de 3.000 personas que en Tucumán se dedican a la venta de droga. Este por lo menos es el número que manejan miembros de distintas fuerzas de seguridad, que a su vez se lo comunicaron a los jueces federales. Actualmente hay más de 300 investigaciones en marcha, originadas sobre todo por las denuncias de los vecinos. La cifra no sorprende si se analiza con atención la frase de uno de los investigadores consultados: "si se detiene a 10 personas vendiendo droga, al otro día hay 15 que las están reemplazando".

"El tráfico de estupefacientes es difícil que se reduzca, a pesar del esfuerzo que realizamos para contrarrestarlo. Se trabaja sin descanso y con mucha paciencia, pero con la detención de uno aparece otro. Todos son pequeños proveedores diseminados por todas partes", explicó el oficial principal Santiago D´Adamo, jefe de la delegación sur de la Dirección General de Drogas Peligrosa.

En el Juzgado Federal cuentan como una ironía que hace dos años les pidieron a los jefes tanto de la Digedrop como de la Policía Federal y de Gendarmería que confeccionaran un mapa de la droga en Tucumán. Todavía no obtuvieron respuestas. "Algunos dicen que nos iban a dar directamente un mapa pintado todo de rojo; y otros, que, cada vez que lo tienen listo, tienen que detener el trabajo para agregar nuevas zonas".

Como ejemplo, en la Dirección General de Drogas Peligrosas pusieron a la organización que, en Villa 9 de Julio, comandaba Margarita Toro, a quien detuvieron en enero del año pasado junto con otros siete familiares. "Las ramificaciones son enormes. De cada cinco allanamientos, en uno aparece algún familiar de ella. Están presos pero siguen trabajando", dijo el miércoles durante un operativo el titular de esa repartición, Fabián Salvatore. El juicio contra los Toro, considerados una de las organizaciones más fuertes de la provincia, se concretará este año, aunque aún no hay una fecha precisa.

Desperdigados

En ese sentido, la Policía sostiene que en el sur tucumano no operan grandes gavillas dedicadas al tráfico de estupefacientes. El comercio de marihuana, cocaína y otras sustancias prohibidas, se movilizaría a través de cientos de pequeños vendedores, la mayoría desperdigados principalmente en barrios aledaños de las ciudades principales. Las sustancias que comercializan, según se advirtió, casi siempre son de muy baja calidad. Desde la caída en el 2008 de Gustavo "Yapa" Gutiérrez, no apareció otro dealer con su nivel de distribución que poseía el hombre el 21 de abril que fue condenado a siete años y cuatro meses de prisión. De todos modos, tan sólo la Dirección de Drogas Peligrosas de la Policía provincial (Digedrop) logró detener en lo que va del año a otras 17 personas dedicadas a la venta de drogas en este municipio y otras del sur tucumano. La Policía Federal también practicó una cantidad casi similar de detenciones en el marco de operaciones antidrogas.

Grandes cargamentos

En la mayoría de los casos las cantidades de marihuana y cocaína que se incautaron fueron en reducidas. Cuando la Policía se dio con varios kilos de sustancias siempre iban de paso a otras provincias. Sorteando controles, la mercadería la ingresan desde el norte a través de vehículos particulares u ómnibus en tours de compras de ropas. Para el investigador la contribución de los vecinos, comenzó a ser importante en las pesquisas que se realizan para desbaratar los centros de ventas de drogas. "Aunque hay mucha gente que todavía es reacia a colaborar con la Policía, hay otras que nos orientan y permiten avanzar en las investigaciones de los casos", añadió D´Adamo. "Incluso hay hechos que se descubren a partir de denuncias de vecinos. Una investigación puede resultar muy ardua. ?Yapa? fue detenido luego de dos años de trabajo", agregó.

En la subdelegación sur de la Policía Federal también se remarcó que el tráfico de drogas nunca brinda tregua. "Puede caer uno, pero a la vez comienza a asomar otros dos. A pesar de las recientes detenciones de vendedores que practicamos aquí, ahora se trabaja en otros casos con características más importantes. No hay descanso", comentó un investigador de la Federal.

A pesar de que el ingreso a la provincia de droga se produce desde la frontera con Salta, los investigadores afirman que en las ciudades ubicadas al norte de Tafí Viejo casi no hay venta de estupefacientes. Y determinaron que, luego de San Miguel de Tucumán, en orden decreciente, se encolumnan Banda del Río Salí, Concepción, Famaillá, Monteros, Alberdi, Aguilares y Villa Mariano Moreno como los lugares donde más comercio existe y, por ende, más distribuidores hay.

Los policías consultados (la mayoría de los cuales ante lo delicado de la información prefirieron el anonimato) advirtieron que sin dudas la cocaína es lo que más se vende ya que es la droga que más beneficios reparte entre los vendedores. Salvatore respaldó los dichos de D´Adamo en cuanto al trabajo permanente. "Por día se reciben varias llamadas de denunciantes, pero a veces no es fácil probar este comercio. Por eso las investigaciones son tan largas", indicó. Como ejemplo se dio lo del allanamiento del miércoles: las siete personas a las que finalmente se detuvo eran seguidas desde hacía siete meses. La aparición de un video en LA GACETA.com en la que se veía a algunos de los sospechosos vendiendo apuró los tiempos y la Justicia ordenó los operativos: se secuestraron 200 dosis de "paco".

El número de 3.000 vendedores de droga es respaldado por la cantidad de organizaciones familiares. "A veces hay hasta 10 personas en una misma casa vendiendo, y hasta cinco viviendas en una misma cuadra de un mismo barrio", especificaron las fuentes consultadas.

A pesar de lo abrumador de la cifra, uno de los jueces federales se mostró optimista: "lo bueno es que estas organizaciones no tienen poder de fuego. La lucha es diaria, pero estamos a tiempo de ganarla".