Frente a una inflación acumulada de 206,5% en el período 1998-2009, las deducciones personales para el trabajador casado con dos hijos se ajustaron en 161,1% en el período y para el soltero 128,9%. Es decir que existió un retraso de 45 y 77 puntos, respectivamente, respecto de la evolución de los precios. Este rezago será aún mayor en 2010 de continuar la situación actual y no realizarse nuevos ajustes en los topes, sostiene un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de Fundación Mediterránea. La insuficiencia de los ajustes y/o los retardos con que fueron realizados generaron perjuicios impositivos irrecuperables para el trabajador, ya que soportaron una carga impositiva superior aún con igual capacidad contributiva. En este sentido, la situación fue relativamente más desfavorable para los trabajadores solteros sin hijos que para aquellos con familia.
Según los investigadores Marcelo Capello, Sebastián Alvarez y Carolina Giacomazzi, este comportamiento produjo una baja del salario mínimo que tributa el impuesto en términos reales. Este año, de no haber ninguna modificación legal sobre los topes máximos de las deducciones personales, el salario mínimo real que tributará el gravamen se ubicaría 40% por debajo del que tributaba en 1998. Ante la menor suba de la inflación por sobre el 20% esperado en 2010, se comenzaría a gravar desde el menor nivel de ganancia real de los últimos 12 años.
Actualmente el salario mínimo nominal sujeto al impuesto se ubica en los $ 6.700 brutos mensuales para el casado con dos hijos y en $ 4.845 para el soltero. De haberse ajustado los topes conforme a la inflación acumulada a fines de 2009, se habría comenzado a tributar ganancias a partir de los $ 7.862 y $ 6.482 respectivamente.
En 1998 el asalariado formal promedio (soltero sin hijos) estaba a tres salarios de ser alcanzado por el tributo, mientras que en 2002 esta distancia se había aproximado a dos. El punto mínimo del período fue para 2005, año en que un trabajador con un ingreso 50% superior al promedio ya estaba sujeto al impuesto. De no realizarse ajustes, este año dicho ratio llegaría a 1,6 quedando a sólo 10 puntos porcentuales del mínimo del período.
En contextos inflacionarios, la falta de actualización de las escalas frente a los aumentos salariales genera subas en los tramos de imposición para ganancias netas con valor real constante. Este efecto vuelve menos progresivo el sistema, ya que los contribuyentes que se encuentran en los tramos superiores de la escala son los que menos cambios de tramo de escala sufrirían por encontrarse en aquéllos para los que no existen eslabones superiores. Tal ha sido, en efecto, la evolución del sistema tributario del impuesto en los últimos años, debido a que la escala vigente en la actualidad data de 2000 y no ha sido sujeta a revisión y/o modificación desde entonces.
Para el caso de un empleado soltero sin hijos, cuyo salario ha sido igual al triple del promedio formal de la economía durante todo el período, la tasa 3 efectiva pasó del 0,6% en 1998 a 4,2% en 2009. Para el acumulado 1998-2009, los contribuyentes de todos los tramos de la escala tributaron montos considerablemente superiores a los que les habría correspondido pagar en el hipotético caso de ajuste. El peso que tuvieron estos pagos extras puede cuantificarse en términos de salarios mensuales perdidos (salarios sacrificados por el contribuyente para afrontar la diferencia). Así, los contribuyentes del primer tramo de la escala perdieron el equivalente a 3 salarios brutos mensuales acumulados entre 1998 y 2009, los del segundo 6 y los del cuarto, quinto y sexto 7 salarios mensuales acumulados en 10 años.
De continuar vigente la legislación actual, un contribuyente originalmente del primer tramo de la escala tributará 4,3 veces más que bajo ajuste inflacionario de parámetros, un contribuyente del cuarto tramo pagaría casi el doble, y uno del séptimo el 41% más, advierte el diagnóstico del Ieral.