La debacle de Grecia y su consecuente contagio a los mercados y a otros países de la Unión Europea llevaron a que la cotización del euro retroceda con una fuerza inusual y por primera vez de manera tan pronunciada desde que comenzó el nuevo milenio. Esa tendencia se profundizó durante las últimas semanas: en la Argentina, la moneda europea llegó a perder $ 0,30 en apenas 15 días y en lo que va del año cayó un 15%.
Además de la crisis financiera europea, lo que los inversores temen es que la moneda comunitaria haya comenzado a ver una luz en el túnel de su propio final.
¿Por qué? Sucede que países como Grecia, y la mayoría de las naciones que integran la eurozona, observan cómo sus finanzas se complican aún más al estar encorsetados por la moneda común. Si no tuviesen al euro, por ejemplo, podrían devaluar su moneda y obtener un poco de aire financiero. Sin embargo, es difícil que esto suceda. Hace dos días, el Parlamento alemán aprobó una red de seguridad de 1 billón de dólares para estabilizar al euro. Ese mismo día, los ministros de Finanzas de la Unión Europea, reunidos en Bruselas, apoyaron un llamado alemán a adoptar sanciones más duras en el futuro contra los estados que incumplan las normas presupuestarias del bloque, con el fin de evitar que se repita la crisis de deuda de Grecia, que requirió de un rescate de la UE y el FMI. En ese ámbito, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, salió a calmar a los mercados al declarar que el euro no está en peligro.
En Tucumán
Respecto de cómo impactó la crisis del euro en la provincia, los operadores de cambio de le plaza local coincidieron en que se observó que muchos ahorristas, en especial los pequeños, se desprendieron de la divisa. "Las ventas se hicieron notar, en especial durante las últimas dos semanas, cuando el euro comenzó a perder valor a razón de cuatro o cinco centavos diarios", señaló un operador.
Los tucumanos que adquirieron euros a cifras superiores a los $ 5,50 y cercanas a los $ 6 hace alrededor de dos años estaban seguros que el negocio era redondo. La moneda común europea había comenzado a subir su cotización a fines de 2002 a nivel mundial y todo hacía prever que seguiría creciendo ante el dólar. Por ello, muchos ahorristas optaron por armar una canasta de monedas integrada por dólares y por euros para resguardar su capital. Con la actual crisis que enfrenta el Viejo Continente, esa inversión dejó de ser negocio. "Siempre la mayor venta de divisas la concentró el dólar, pero el euro había comenzado a ser un poco más importante de 2008 hasta acá. Ahora, esa situación está cambiando nuevamente", explicó el gerente de una casa de cambio.
Los analistas vaticinan que la divisa de Europa continuará en picada, por lo menos el resto del año. Ante esta situación, recomiendan bajar la exposición de los ahorros en esa moneda y esperar a que la cotización se estabilice. Sin embargo, ya anticipan que el valor del euro no volverá a tocar los niveles de hace dos años. Por ende, los que adquirieron divisas a ese monto y los guardaron como ahorro, en dos años perdieron alrededor de un 20% de su inversión.