La movilización de los autoconvocados de la salud frente a la Casa de Gobierno tuvo características de protesta nacional. La marcha concretada ayer formó parte de una jornada de lucha en todo el país convocada por la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (Fesprosa), en defensa de la salud pública, aunque con características propias de cada provincia.
"En todo el país le decimos basta a la precarización laboral y a los sueldos indignos. Llamamos a toda la sociedad a que venga, apoye y luche por la salud de todos y para todos", sostuvo la delegada del hospital de Niños, Estela Di Cola.
La referente ratificó que están trabajando en la conformación de una intersectorial con agrupaciones políticas, gremiales y sociales en apoyo a los planteos de la salud y de las reivindicaciones de cada sector, sobre la base de reclamos comunes. La primera expresión de este acercamiento podría producirse la próxima semana, para lo cual se están ultimando contactos.
Di Cola realizó una enérgica defensa de la sindicalización del movimiento. "No nos vencerán porque nos dimos cuenta de nuestra fuerza. Somos todos o ninguno. El sindicato es una herramienta de esta pelea", dijo. Sin embargo, este tema divide las aguas dentro de los autoconvocados. De hecho, ayer fue notoria la ausencia masiva de referentes de la Maternidad, que no comparten dar este paso.
El delegado de ese hospital, Jorge Mora, quien apoya la posibilidad de constituirse en un gremio, no tan sólo concurrió a la plaza sino que consideró que hay una fractura interna en su nosocomio. En cambio, si bien hay diferencias en el hospital Avellaneda, sus trabajadores estuvieron presentes.
En el sur
Al mismo tiempo en que los trabajadores del Siprosa de la capital reclamaron por sus derechos en la plaza Independencia, los movilizados del sur se reunieron en Concepción para exigir el reconocimiento del movimiento como representante genuino de la salud (lo que le permitirá participar en negociaciones paritarias), y el cumplimiento del acta acuerdo suscrita en noviembre por la mediación del arzobispo Luis Villalba.
Con la participación de representantes de la Corriente Clasista y Combativa y de jubilados, marcharon desde el hospital Miguel Belascuain hasta la plaza Mitre. Frente a la Catedral realizaron un breve acto en el que se entonó el Himno Nacional. La dirigente Adriana Bueno comparó el 16,6% de aumento que se dio a la sanidad con el 56% dado a los legisladores. "Revela el nivel de injusticia social que se vive en la provincia", denunció.
Los autoconvocados también exigieron el reconocimiento del 82% móvil para los jubilados, que se suspendan "las conductas persecutorias" contra quienes están de paro, y que se reconozca un adicional por insalubridad para el sector. Ayer, los médicos y empleados asistieron a los lugares de trabajo, pero no atendieron pacientes. La modalidad de protesta continuará con el cierre de los consultorios externos, la no realización de cirugías programadas, el bloqueo informático (no se cargan datos en los archivos del Siprosa) y la clausura de los principales ingresos a los centros asistenciales (se accede por las guardias).