Desde que este disco salió del horno viene señalándose con insistencia que así habría sonado "The dark side of the moon" en manos de Syd Barrett. Puede ser una interpretación romántica de este megacover de los Flaming Lips, que en realidad abreva en las aguas de Frank Zappa y Brian Eno. Da la sensación de que Barrett habría convertido al material en una broma bien cachonda, al estilo de "Jugband blues". Al menos el último Barrett.
Versionar un clásico de punta a punta es toda una aventura. Demasiado se ha bastardeado a la obra cumbre de Pink Floyd en los últimos tiempos, incluyendo grasadas al estilo de bossa trucha. De allí que este experimento de los Flaming Lips adquiera la altura de un tributo-homenaje con todas las letras.
La banda decodificó "The dark side..." y lo reelaboró con respeto y originalidad. Pensemos que se trata de un álbum perfecto por donde se lo mire, un puzzle endiabladamente genial, con el aditamento de lo revolucionario que fue para la época.
El desafío era conservar ese carácter fundacional, y a la vez encontrarle la vuelta a los temas -cada uno un clásico en sí mismo-. Para subir la cuesta, los Lips convocaron a Stardeath and White Dwarfs (la banda del sobrino de Wayne Coyne, Dennis), a Henry Rollins (extraordinario reproduciendo las voces de fondo, marca registrada del disco) y a la vocalista Peaches, que le puso el cuerpo a "The great gig in the sky" y aprobó con 10.
La reconstrucción de esa Babel sonora que es "The dark side..." se completó con la fina e imaginativa producción de Scott Booker y Trent Bell -con los Lips pegados también a las consolas-. Bell y Chris Harris se ocuparon de la ingeniería, labor delicada si las hay, teniendo en cuenta que Alan Parsons cambió la forma de escuchar música cuando grabó la pistas originales.
Tal vez el segmento menos inspirado sea el de "Time", aunque vale apuntar que la archiconocida introducción está ingeniosamente resuelta.
"Any colour you like" suena fresca y decididamente rockera, y "Us and them" destila melancolía. Se extraña a Rick Wright. ¿No? En "Money", los Lips recurrieron al sonido básico y, el remate ("Brain damage"-"Eclipse") es lo más fiel al sonido Floyd del disco.
Aplausos para este interesante e inteligente esfuerzo de los Lips. No apto para puristas, conservadores ni fanáticos a ultranza de Floyd, aquellos que no toleran mínimas variaciones en el viaje espacial.