BUENOS AIRES.- El ministro de Industria y Comercio de Brasil, Miguel Jorge, dejó abierta la posibilidad de que su país aplique represalias comerciales en caso de que la Argentina oficialice las trabas a las importaciones de alimentos. El funcionario del gobierno de Lula Da Silva señaló que el embajador en Buenos Aires, Enio Cordeiro, mantiene "reuniones para evitar que la medida se ponga en práctica". La decisión del Gobierno argentino -sólo transmitida verbalmente a los importadores- siguió así generando preocupación entre los socios comerciales del país. En Brasil, la poderosa Federación Industrial de San Pablo (Fiesp) presentó duras quejas y le pidió al gobierno de Lula que tome represalias. El miércoles, la Unión Europea (UE) ya había calificado de "inexplicables" las restricciones que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, les anunció informalmente a supermercados e importadores. Mientras tanto, el tema ya comenzó a discutirse también en Paraguay, donde Gustavo Volpe, presidente de la Unión Industrial de ese país socio del Mercosur, sostuvo que la medida muestra una vez más que los países grandes del bloque, Argentina y Brasil, "hacen lo que quieren". La Argentina tiene en riesgo exportaciones valuadas en unos U$S 1.750 millones a causa de posibles medidas de represalias que podrían aplicar países afectados por el freno a importaciones. De acuerdo con datos de la Cámara de la Industria Aceitera Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), el freno al aceite de soja crudo argentino que aplica China en respuesta a medidas similares afecta a ventas anuales por U$S 1.400 millones. Si Brasil dispusiera represalias como las que aplicó el año pasado con el freno de camiones en frontera, tal cual dejaron trascender voceros gubernamentales, complicaría exportaciones por otros U$S 350 millones en materia de alimentos, de acuerdo con datos de la consultora Abeceb.com. (NA-DyN)