Las lágrimas en los ojos, el nudo en la garganta y los crespones y cintas negras en los delantales y carteles fueron la nota distintiva de la manifestación de ayer de los trabajadores autoconvocados de la salud, en la plaza Independencia.

Los símbolos, los cánticos y los discursos estuvieron destinados a rendir homenaje al médico de Ranchillos, Carlos Montenegro, quien falleció de un paro cardíaco el viernes y que fue un reconocido militante del sector. "Se siente, se siente, Carlitos está presente", fue la consigna más coreada.

Su figura y compromiso fueron remarcados por los distintos oradores, y en especial por su prima y colega en el hospital zonal, Miriam Ubiernes: "su legado es que nunca más estemos de rodillas, sino que estemos de pie y con la frente alta porque tenemos honor y valores".

En el mismo tenor, el autoconvocado Juan Carlos Chazarreta recordó a Montenegro como una persona siempre dispuesta a colaborar. "El mejor puesto es estar en la calle, peleando por la salud pública y por el derecho de la gente", subrayó.

La referente del hospital de Niños, Estela di Cola, lamentó el fallecimiento del médico de Ranchillos: "el estrés al que estamos sometidos permanentemente y los aprietes que recibimos generan consecuencias en las personas más debilitadas". La pediatra remarcó que es insuficiente el ingreso salarial pactado entre los gremios y el PE. "Son como hienas carroñeras que recogen las sobras del suelo. Estamos fuertes y seguiremos hasta lograr el objetivo", explicó.

Alto ausentismo
La concentración comenzó a las 11, en un cambio de la modalidad de la protesta, ya que se concretó un paro activo sin concurrencia a los lugares de trabajo. Sólo se atendieron guardias, emergencias, cirugías de urgencia y entrega de remedios indispensables.

"El nivel de acatamiento fue de entre el 90% y el 65%, según los hospitales. La modalidad de la protesta futura se irá definiendo en las asambleas plenarias", afirmó el delegado del Padilla, Jorge Ramacciotti.

El dirigente lamentó que la pelea con el Gobierno se esté dirimiendo en la calle, cuando el ámbito que corresponde, a su criterio, es en una mesa de negociación. "Desgraciadamente, los funcionarios hicieron oídos sordos al llamado al diálogo de monseñor Luis Villalba, y nos obligan a movilizarnos", dijo.

El listado de reclamos sigue siendo el reconocimiento de los autoconvocados como representantes de los trabajadores en las negociaciones paritarias y el pleno cumplimiento del acta acuerdo firmada en noviembre pasado. A ellos se agregan ahora el repudio a las persecuciones, a los controles de concurrencia y a las eventuales sanciones a quienes están de paro, y el rechazo al pago de las cooperativas de los centros asistenciales con cheques diferidos a dos meses, entre otros puntos.

"Cumplimos con nuestros compromisos y en marzo rompimos récord de cirugías y de atención en consultorios externos en algunos hospitales, pero el Gobierno miente y nunca cumple con sus compromisos", sostuvo Ramacciotti.

Esta marcha, que se desconcentró luego de recorrer calles Laprida, Córdoba y 25 de Mayo, fue la última de la mañana de ayer en la plaza Independencia, que estuvo copada entre las 10 y las 13 por distintos sectores enfrentados al Poder Ejecutivo. Primero fueron los jubilados, que cumplieron siete años de movilización semanal (Ver "Somos..."); y luego la Corriente Clasista y Combativa (Ver "Piqueteros..."). Todos los manifestantes terminaron confluyendo frente a la Casa de Gobierno, blanco de las críticas y de los repudios.