El 16 de febrero comenzó el juicio oral por el funcionamiento del centro clandestino de detención en la ex Jefatura de Policía, con siete imputados por diversos delitos. La lentitud del proceso por los problemas de salud de los acusados es una constante, al punto que las audiencias volvieron a suspenderse ayer hasta el jueves 27, por las patologías que padece Alberto Luis Cattáneo.
La decisión fue adoptada por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF), a partir de informes médicos que confirman que el militar (r) sufre una Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) avanzada e irreversible, fibrosis e hipertensión pulmonar, problema coronarios arteriales severos y una infección en proceso de sanación. Está internado desde hace un mes en el Centro Modelo de Cardiología, donde ayer fue revisado por peritos forenses judiciales que presentaron su cuadro de situación.
La conclusión médica sobre el ex segundo comandante de la V Brigada del Ejército (detrás de Antonio Bussi en el orden jerárquico) no fue determinante. Si bien parecía existir un inicial consenso en separar a Cattáneo del juicio para no dilatarlo más, primó la posición del fiscal federal Alfredo Terraf, que reclamó que se agoten las posibilidades para que sea juzgado.
"El Estado debe condenar a los dictadores y a los asesinos para demostrar que la ley debe ser y es igual para todos. No quiero el punto final biológico; peligro de muerte tenemos todos y nadie tiene comprada la vida. La indefensión y la falta de defensa que tuvieron los que aparecen en las fotos (se refería a las imágenes de los desaparecidos) no puede beneficiar a los tiranos", sostuvo Terraf.
El mismo criterio sostuvo el querellante Daniel Mendivil, mientras que el resto de las querellas derivaron la resolución directamente a criterio del TOF. La decisión fue firmada por los jueces Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Casas y Josefina Curi, quienes dispusieron que el miércoles 26 Cattáneo sea revisado por un cardiólogo y un neumonólogo enviados especialmente desde la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y por el perito de la Cámara Federal de Apelaciones de Tucumán, Raúl Asial.
Con sus informes en mano, el TOF resolverá si corresponde separar o no al acusado del juicio oral. Si se concreta la primera opción, sólo quedarían cuatro acusados (Luciano Benjamín Menéndez, Roberto Heriberto Albornoz y los hermanos Luis y Carlos de Cándido), ya que a fines de marzo fue separado Bussi y a principios de ese mes falleció Albino Mario Zimmermann.
Cattáneo fue controlado ayer por el forense de la Nación, José María David, quien dijo que el militar retirado no estaba en condiciones de seguir en el proceso ni siquiera mediante el sistema de teleconferencia desde su casa. "Sus afecciones son crónicas, irreversibles y terminales", afirmó el perito.
David intervino en reemplazo de su par Cristian Rando, quien revisó otras veces al acusado. El cardiólogo sostuvo que hay un evidente deterioro de sus funciones pulmonares, cuadro que se agrava con sus problemas cardíacos, lo que deriva en un reiterado dolor de pecho a un mínimo esfuerzo o, incluso, en reposo. "Los pulmones están muy afectados, con cicatrices que impiden que el aire llegue a la sangre. Sufre una insuficiencia muy marcada aún con altas concentraciones de apoyo de oxígeno", detalló.
La exposición de Asial fue más concluyente aún: "su problema pulmonar es irreversible y de mal pronóstico, con un cuadro coronario irresuelto, aunque tiene un mejoramiento de la infección que sufre; pero no se encuentra en condiciones de estar sometido a juicio ni lo estará en un plazo razonable". El médico oficial aclaró que ya en un informe anterior había considerado que Cattáneo estaba en condiciones inestables con riesgo de muerte, aunque puntualizó que no podía decir cuándo iba a ser ese desenlace ni si el peligro era inminente. Asial fue autorizado por el TOF a realizar estudios y análisis, con el seguimiento periódico de la salud del imputado.