Si cualquier líder "occidental" hubiese pronunciado el discurso del presidente iraní en Naciones Unidas -que alberga la Conferencia de las Partes encargada del examen del Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares (TNP)- en algunos de sus tramos hubiera atronado la enorme sala una catarata de aplausos. Un discurso leído, preparado para tan importante ocasión, tenía la marca de origen de un líder que en gran parte de la comunidad internacional viene siendo cuestionado por sus pronunciamientos impropios de un presidente. Los 198 países representados en esta Conferencia que se prolongará hasta el 28, finalmente suscribirán un documento, tal y como se viene haciendo cada cinco años, con compromisos que no se cumplirán sino en una muy poca medida, lo que refuerza las críticas que desde sus orígenes ha suscitado el TNP. ¿Por qué? La respuesta es tan simple que no se comprende, vaya paradoja: porque ese tratado que lleva ya 40 años de vigencia, nada menos, no se ha cumplido por parte de quienes lo impulsaron que a su vez eran (y siguen siendo) los poseedores de armas nucleares desde 1945, el primero de ellos, EEUU. Recientemente se celebró en Teherán una reunión multinacional sobre desarme a continuación, prácticamente, de la cumbre convocada por Obama en Washington que reunió a 46 jefes de estado para considerar la seguridad nuclear. En su discurso Ahmadinejad expresaba: "El lema de la reunión de Teherán fue: ?La energía nuclear para todos los países y las armas nucleares para nadie?. Para alcanzar el objetivo humanitario de desarme nuclear y la no proliferación y el uso útil de los recursos nucleares para energía, ofrezco las siguientes propuestas: 1- Modificación y terminación del TNP y cambiar a DNPT (Desarme y no Proliferación Nuclear) y el desarme debe estar dentro de la vista previa de sus misiones a través de mecanismos claros y vinculantes, y eficaz, junto con sólidas garantías internacionales. 2- Conformación de un grupo internacional independiente con plena autoridad por la Asamblea General y la planificación y un control completo sobre el desarme nuclear y la no proliferación". Aquí es donde sorprende el líder iraní expresándose como si fuese cabeza de una potencia nuclear decidida a llevar adelante los términos trascendentes del TNP: el desarme nuclear total. Casi como copiándole el discurso de Obama (Praga, junio de 2009). Sin embargo es el blanco hacia donde apuntan todos los dardos cuestionándole el programa nuclear por sospechas -hasta ahora sólo eso, sospechas- que más se fundan en sus tremebundas amenazas y discursos vocingleros. En su exposición hizo recurrentes apoyos en cuestiones religiosas. Claro que hay que señalar que teniendo en cuenta que acostumbra referirse crudamente a las políticas de los principales países de occidente, se retiraron del recinto los representantes de EEUU, Francia e Gran Bretaña. Una lástima; debieron haber mostrado su amplitud democrática (la que se quiere exportar a países del Medio Oriente). Si bien Ahmanidejad hacía señalamientos críticos a los países poseedores de armas nucleares, al propio Consejo de Seguridad por sus parcialidades y por su composición con miembros permanentes nucleares desde el inicio, decantando su discurso podía advertirse que señalaba conductas y hechos comprobados. El presidente de Irán cerró su discurso con una invitación que se compadece con aquellas palabras liminares de Obama del 20 de enero de 2009 al asumir en Washington: "Al mundo musulmán: buscamos un nuevo camino hacia adelante, basado en intereses mutuos y mutuo respeto. A esos líderes de todo el mundo que pretenden sembrar el conflicto o culpar de los males de su sociedad a Occidente: sabed que vuestro pueblo os juzgará por lo que seáis capaces de construir, no por lo que destruyáis. A quienes se aferran al poder mediante la corrupción y el engaño y acallando a los que disienten, tened claro que la historia no está de vuestra parte; pero estamos dispuestos a tender la mano si vosotros abrís el puño. Ahmadinejad expresó: "Por la presente invitamos a nuestro estimado Presidente Obama de los Estados Unidos a unirse a este movimiento si se encuentra todavía comprometido con su lema de cambio, ya que mañana podría ser demasiado tarde".
Jugada audazy provocativa
Por Carlos Duguech, Llamamiento de los 100 para seguir viviendo.