Pablo Antonio Amín ya fue condenado a prisión perpetua por una sala penal el año pasado. El fallo aún no está firme, pero el homicida de María Marta Arias deberá enfrentar otro tribunal, si prospera la iniciativa del fiscal de Instrucción Alejandro Noguera. El investigador solicitó la elevación a juicio contra Amín debido a las amenazas que efectuó el santiagueño contra un funcionario judicial durante el debate en su contra. Los defensores del sospechoso plantearon su oposición al pedido, pues, según consideran, es inimputable.

Amín fue juzgado hace ocho meses por la causa sobre el homicidio de su pareja, Arias. Los vocales Emilio Herrera Molina, Alberto Piedrabuena y Emilio Páez de la Torre consideraron que el santiagueño era culpable. Según la causa, el 28 de octubre de 2007, en un hotel de la capital, Amín ahorcó a su pareja; cuando aún no había fallecido -consta en el expediente- le extrajo los globos oculares utilizando un elemento cortante que nunca fue hallado por los investigadores.

La mañana del 15 de setiembre, durante una de las audiencias de juicio en su contra, el secretario de la sala II de la Cámara Penal, Luis Lezana Flores, se acercó a los defensores del santiagueño, Roberto Flores y Martín Zottoli, para entregarles unos expedientes. Entonces, Amín -que se comportó excéntricamente durante varias de las jornadas- aprovechó para escupir al funcionario judicial. "Ojito conmigo", le advirtió Lezana Flores. Amín, que le lleva varias cabezas al secretario, le contestó: "¿ojito? A vos te voy a sacar los ojitos".

De inmediato, Lezana Flores solicitó que el entonces imputado fuera retirado del recinto. Pocos días después, el santiagueño fue condenado a perpetua, pues fue encontrado culpable de homicidio agravado. El fiscal Noguera inició de oficio la pesquisa, pues tomó conocimiento a través de los medios de comunicación sobre lo que había sucedido. Lezana Flores ratificó la denuncia, por lo que el investigador prosiguió con la instrucción durante estos meses.

Zottoli y Flores, al igual que durante el juicio oral y público, argumentan que Amín es inimputable. Por eso, afirman, no puede ser juzgado. "Además, el secretario continuó participando de los debates, y por lo tanto no se sintió amedrentado. No hubo, en ese sentido, ninguna amenaza", sostienen los defensores.

Pese a esto, Noguera le imputó a Amín el delito de amenazas, previsto en el artículo 149 bis del Código Penal. Si llega a juicio, además de los casi 30 años que le restan por purgar aún por el homicidio de su pareja -si el fallo queda firme-, el santiagueño puede pasar hasta cuatro años más en la cárcel si es hallado culpable de las amenazas. Pero, tanto en esta causa como en la anterior, las cartas definitivas aún no están echadas.