LONDRES.- David Cameron lo había imaginado mucho más fácil: "el viernes por la mañana podemos levantarnos con un nuevo gobierno y un nuevo comienzo", había dicho. Pero en lugar de ello, los británicos se encontraron ayer con un galimatías electoral, algo a lo que no están acostumbrados. Ya se sabe cuál fue el partido más votado en las elecciones del jueves, pero aún no hay un ganador.
Qué partidos se aliarán entre sí es una incógnita tan acuciante como la de quién se convertirá en nuevo primer ministro. Hasta ahora todo apunta a que será Cameron, de 43 años, quien recibirá las llaves de Downing Street. Pero la posibilidad -casi impensable hace unos meses- de que el impopular Gordon Brown siga en el poder se volvió de pronto más realista.
Incluso aunque los laboristas logren retener el gobierno después de 13 años (el premier en funciones es incluso el que tiene prioridad para formar gobierno) las elecciones fueron una derrota para el Partido Laborista de Brown. con apenas el 29% de los votos, sufrieron su peor resultado desde la II Guerra Mundial.
Lo que es seguro es que todos los partidos intentarán lograr un acuerdo para evitar una nueva convocatoria a las urnas. Los votantes seguramente castigarían a los responsables de unas nuevas elecciones.