CONTRA LAS TENDENCIAS.- El economista Luis Palma Cané, de Fimades, opinó que el proyecto oficial de frenar importaciones de alimentos es una medida que está "totalmente fuera de moda". Dijo que está pensada como una especie de sustitución de importaciones que va en contra del fenómeno más importante de la historia económica, que es la globalización. "Es poner una barrera a un mundo en el que, por el contrario, se busca hacer crecer el comercio exterior. Estamos yendo en contra de la tendencia mundial", remarcó.

OFERTA MENOS VARIADA.- El economista Mauricio Claveri, de abeceb.com, deslizó que el impacto en los precios puede existir, aunque, por ser la Argentina un país productor y exportador de alimentos, no debería ser muy significativo. "Además, las importaciones que sufrirán el freno corresponden a las marcas y líneas más caras. El impacto más relevante es que va a reducir la variedad de oferta", apuntó.

CAPACIDAD RESTRINGIDA.- El economista Osvaldo Cado, de Prefinex, sostuvo que es probable que los productores locales no den abasto, con lo cual la medida oficial podría producir aumentos de precios. "Será similar a lo que pasó cuando se restringió la importación de la línea blanca brasileña, aunque el impacto será menor. El porcentaje de alimentos importados dentro del total de lo consumidos es muy menor", dijo.