LONDRES.- En una denodada caza del voto indeciso, los candidatos de los tres principales partidos políticos recorrieron ayer todo el país en el último día antes de los comicios, que se anuncian como los más reñidos en varias décadas.
La oposición conservadora de David Cameron llega a los comicios a la cabeza en los sondeos la intención de voto, pero en ningún caso con el apoyo necesario como para formar gobierno sola y llegar al poder después de 13 años de gobierno laborista, ahora encarnado en el premier Gordon Brown. Para sumar incertidumbre y dramatismo, los números de una de las encuestas indican que Brown podría quedarse con el mayor número de las bancas del Parlamento, aunque no con la mayoría. Esta paradoja se debe a la singularidad del sistema electoral británico, donde el candidato más votado de cada una de las 650 circunscripciones llega al Parlamento, sin importar la cantidad de votos obtenidos ni el caudal de su partido a nivel nacional.
Cameron hizo campaña durante toda la noche del martes y Brown visitó ayer mercados en el norte de Inglaterra para atraer al 30% de votantes que aún está indeciso, según las encuestas.
Entre tanto, los liberales demócratas, la tercera fuerza política del país, perdieron el terreno ganado por su elocuente y joven líder, Nick Clegg, en el primero de tres debates electorales. No obstante, los liberales demócratas podrían decidir la balanza de poder en el país si, como se prevé, se hará necesario un gobierno de coalición y si Clegg decide aliarse con alguno de los grandes partidos para formar gobierno. (Télam)