Norberto Galasso es un historiador revisionista, un viejo militante de la izquierda nacionalista y un acérrimo defensor del kirchnerismo. Esos tres rasgos identitarios suelen impregnar a la mayoría de sus disertaciones. Y la presentación de su último título, que convocó a una multitud de lectores en la Feria del Libro, no fue la excepción. Galasso expuso los errores y las contradicciones de la historiografía argentina, hizo una lectura de la historia latinoamericana con un prisma ideológico (atacando los pretendidos abordajes neutros) y defendió la eventual candidatura de Néstor Kirchner en 2011 como parte de un proceso latinoamericano de resistencia al imperialismo norteamericano, que integran presidentes como Chávez, Morales y Correa. El libro que acaba de publicar, Verdades y mitos sobre el Bicentenario, es un texto que concibe a la historia oficial como una construcción llevada a cabo por las clases dominantes con el propósito de justificar y mantener el sometimiento de las clases populares.
- En la presentación de su libro mencionó al académico norteamericano Nick Shumway, el autor de La invención de la Argentina. ¿Cuánto de invención cree que hay en nuestra historia?
- Bueno, hay mucho de invención porque la clase dominante organiza una historia que legitima su política, y lo hace a partir de la presidencia de Mitre. Poco antes de asumir la presidencia, Mitre dice que Rivadavia es el más grande presidente argentino. Y Rivadavia es quien abre las puertas a la importación y a la política amistosa con Gran Bretaña. En definitiva, toda la política de Mitre va a justificar a Rivadavia y se apoya en una versión de la Revolución de Mayo organizada para justificar sus propios intereses.
- Usted habla de los mitos tejidos en torno a la Revolución de Mayo. ¿Cuáles son los centrales?
- El central es decir que la Revolución fue en contra de España. Los pueblos originarios casi no intervienen, si bien después sí lo hacen en las guerras del Norte o con Artigas. Pero entre los hombres de Buenos Aires no hubo participación de los pueblos originarios. Eran criollos, hijos de españoles. La versión oficial pretende vincular la Revolución al comercio libre con los ingleses. Ese mito permite a Mitre levantar la bandera de la Revolución de Mayo con la de la libre importación y crear una semicolonia ganadera primero, y luego agrícola ganadera. Es decir, justifica la subordinación del país a Gran Bretaña. Allí hay varias mentiras juntas.
- ¿Entonces usted cree que el verdadero bicentenario es el de 2016?
- Claro. En realidad, la Revolución de Mayo abre el camino. Después de 1814 sí es independentista porque en España vuelve la monarquía. En 2016 vamos a tener que festejar un bicentenario también.
- ¿Cómo se conectan los bicentenarios de la región?
- La Revolución empieza en 1809, en Chuquisaca y en La Paz; sigue en Caracas, en abril de 1810; después en Buenos Aires, en mayo de 1810; luego, en septiembre, en Chile y en México; y en febrero de 1811 con Artigas. Es un solo proceso. Lo que pasa es que la historia oficial se construyó desde la perspectiva porteña, probritánica. Los historiadores al servicio de la clase dominante, como Levene, han seguido esa línea, que no es más que una fábula.
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PERFIL
Norberto Galasso es historiador y ensayista. Entre sus libros se destacan Mariano Moreno y la revolución nacional; Jauretche y su época; Perón; Vida de San Martín; De la Banca Baring al FMI; Cooke: de Perón al Che; y Del televisor a la cacerola.