El impacto que ha provocado la serie televisiva "Lost", que ya va por su cuarto ciclo, ha superado los límites de la caja chica. Ello puede verse en el flamante libro "La filosofía de Lost. La isla tiene sus razones", una compilación de ensayos realizada por Sharon Kaye en la que varios filósofos muestran cómo una de las series más vistas de la televisión actual ilumina la condición humana y la interroga con preguntas profundas. Las preguntas se refieren al hondo temor de ser arrancado de todo aquello que conocemos y amamos; a la naturaleza de lo bueno y lo malo frente a la toma de decisiones en situaciones extremas (es decir, a nuestra propia vida moral); a la fe, la razón, la voluntad libre y el autoconocimiento.

El volumen, editado por Libros del Zorzal, se ocupa de las dificultades que surgen cuando los seres humanos intentan vivir juntos y constituir una unidad mayor a la del ser individual, mientras que la isla es un microcosmos con la dinámica que podemos observar en nuestras propias sociedades.

En Tucumán, como en otros puntos del planeta, "Lost" ha generado discusión. Dice el músico Nicolás Aiziczon, seguidor de la serie, que ya está llegando al final: "a mi parecer, lo que atrapa de Lost es el misterio que se genera al ir descubriendo lo que hay detrás de los extraños acontecimientos de la isla. Uno se pregunta: "¿que hay detrás de todo esto?"; y en cada temporada la explicación se va dando por niveles, con lo cual la trama y el misterio se renuevan. "La isla" es, en sí misma, un personaje más. Les da a los personajes, y al público, la posibilidad de superar angustias de su vida cotidiana, de su pasado. Mas allá de los problemas que se generan ahí, la isla es un lugar inspirador que llena de sentido sus vidas".

Creo que lo que seduce en Lost - añade- es esa búsqueda existencial en la que nos vemos reflejados, la pregunta "para que estamos aquí" que se hacen los protagonistas, jugando con la muy humana idea de pensar que nada es casualidad".

"Existe una historia en Lost contada de manera no lineal, siempre comparando situaciones en diferentes tiempos y realidades a traves de flashbacks y flashforwards. Uno espía las motivaciones profundas de los personajes y logra una identificación más fuerte con ellos. Es difícil hablar de la serie sin querer contar lo que uno ya descubrió. Despierta la imaginación acerca de la explicación de todo lo que pasa en la isla, de ahí que se comparten en los foros las "teorías" que los fanáticos tienen sobre la serie. Creo difícil explicar por qué atrapa Lost: como le dice Linus a Locke en un capítulo: "una cosa es saberlo y otra cosa es verlo"

Apunta un lector, en LAGACETA.com: "Leí por ahí que se puede emparentar con la forma narrativa de Carroll en Alicia y de Joyce en Ulises, (de hecho, en un capítulo, Benjamin viaja en avión y va leyendo el Ulises); es decir, una trama onírica con saltos en el tiempo y realidades paralelas en el caso de Alicia a través del espejo. Pero esta última temporada no me gusta demasiado. Se notan los apremios de la fama y el marketing".