Cuando el senador radical Gerardo Morales afirma que la oposición tuvo el mérito de haber instalado el debate por la coparticipación del Impuesto al Cheque en el ámbito político, acierta con el diagnóstico. Pero el envión de los antikirchneristas de distintos orígenes se esterilizó por sus propias divergencias y propuestas de futuro. El oficialismo capitalizó la situación y el Congreso se paralizó, mientras cobra fuerzas luego de un primer trimestre complicado.

La discusión por la concentración de poder político y económico en la Casa Rosada mostró a algunos mandatarios oficialistas más ortodoxos que otros. Los más leales están lejos de ensayar una diferenciación que los enemiste con la Presidenta. Si se malquistan con ella, se ahogan financieramente.

Carlos Pagni, en La Nación, rotuló de lealtad faldera a la de José Alperovich, Daniel Scioli (Buenos Aires), Jorge Capitanich (Chaco) y Daniel Peralta (Santa Cruz), en un análisis centrado en el comportamiento de los jefes de distrito.

Julio Blanck, en Clarín, destacó después el papel de elogiador de Cristina, que el gobernante tucumano desempeñó durante la cumbre de Olivos.

En público, Alperovich exageró su identificación con el discurso presidencial, cuando pontificó que durante su gobierno, y con las partidas transferidas por el erario nacional, había concretado más obras públicas en Tucumán, que en la época de Perón.

Doce años de administración peronista químicamente pura, quedaron sepultados en pocos minutos con ese balance. A Carlos Domínguez, Fernando Riera, Luis Cruz, el interventor federal Humberto Martiarena y Amado Juri, la sentencia los arrastró al abismo. En conclusión, los logros de los períodos 1946-55 y 1973-76 fueron eclipsados por el ciclo 2003-2010.

El silencio del PJ local implicó asentimiento con la contundente aseveración conocida luego de la conferencia de gobernadores oficialistas. Si alguien disintió con el juicio, mantuvo su disenso en el más remoto secreto. El silencio es salud.

En veredas distintas

En el noroeste, Alperovich está parado en una vereda diferente a la de su par salteño Juan Manuel Urtubey. El tucumano rechazó todo cambio de estatus y cerró filas en derredor del matrimonio presidencial. Por decisión propia y por condicionamientos de la situación fiscal de Tucumán, camina con pies de plomo. No es un creyente del dogma de la autonomía provincial, ni tampoco un abanderado en la lucha por el rescate del federalismo fiscal.

En el discurso que leyó Regino Amado ante la Legislatura, en su nombre, al abrir el período de sesiones ordinarias, omitió mencionar al Gobierno nacional, pero resaltó la recuperación de la economía. Pero de inflación no habló ni una palabra y menos de cuestionamientos a la administración federal. Por ese entonces (el 1 de marzo) permanecía fuera del cargo por razones de salud.

Cuando Urtubey discurseó ante la Legislatura de su provincia, eligió un perfil más independiente. Reconoció el jueves pasado que la inflación preocupa e insistió en que debe instituirse un esquema de distribución de fondos más generoso para con su distrito. Ambos asuntos son tabúes para el binomio K. Después de esto, es posible que Urtubey siga en la lista de los aliados desconfiables. Cristina no cree ensus gobernadores, consignaba la edición digital del diario español El Mundo, en su versión para América.

Todo tranquilo

No contradecir a la Casa Rosada también reditúa ventajas simbólicas. Alperovich se sumará a la comitiva presidencial que viajará a Estados Unidos en esta semana. La agenda de Cristina Fernández está focalizada en la política internacional y en Casa de Gobierno interpretaron el convite al gobernador, como una distinción a su conducta irreprochablemente kirchnerista. El entorno no ocultaba su satisfacción en medio del congelamiento de la política durante Semana Santa.

Las ausencias del gobernante que busca la re-reelección no generan sobresaltos en el mundo oficialista. Amado le cuida las espaldas, mientras la Legislatura acomoda su ritmo laboral a las exigencias del Ejecutivo. Salvo alguna temeraria afirmación (habló de que en su interinato no hubo internas en el gabinete), el legislador monterizo no inquieta con proyectos de lanzamiento personal. En ese sentido, es la antítesis de Fernando Juri de 2003-2007. Tan controlada está la maquinaria estatal, que el Concejo Deliberante de Tafí del Valle ya anticipó que claudicará ante la exigencia del gobernador para que no se trabe la construcción del controvertido hotel en Tafí del Valle. No hay ordenanza que valga.

Escenarios probables

La elección de 2011 se ha convertido en un asunto que interesa vivamente a los cuadros gobernantes. Se dibujan dos escenarios posibles:

a.- Alperovich buscando la reelección.

b.- Sin Alperovich, en la cabeza de la fórmula.

En ambos casos necesita de la benevolencia de la caja administrada con rigor por los K. En el primer supuesto, la elección del número dos sería de responsabilidad excluyente del que más arriesga.

Sin Alperovich, la unidad interna se resentiría en principio. La senadora Beatriz Rojkés es el nombre que emerge naturalmente entre los legisladores peronistas de mayor experiencia. Pero el problema que se plantea de inmediato es quién sería el número dos del oficialismo. Sergio Mansilla y Juan Luis Manzur estarían entre los aspirantes. El vicegobernador en uso de licencia y actual ministro de Salud de la Nación no goza de la simpatías del núcleo duro del alperovichismo legislativo. En el medio de estas especulaciones ronda el antecedente del veto kirchnerista a las reelecciones de gobernadores en 2007. Pero la receta reeleccionista en 2011 podría ayudar al aparato K si persiste en intentar la vuelta de Néstor a la Casa Rosada.

Las rencillas por postulaciones a cargos electivos no se limitan al partido en el poder. En la Unión Cívica Radical también se vislumbran peleas tempraneras. Son albeadores, habría exclamado el legendario líder radical Ramón Isauro Martínez. Con sentido práctico, el senador José Cano procura desprenderse de los abrazos comprometedores. Denuncien la corrupción en las comunas y en las municipalidades, les recomienda. La reconstrucción del partido, según ese enfoque, deberá basarse en la acción de dirigentes prestigiados en la misión de fiscalización. Ser oposición es una tarea costosa.