El papa León XIV planteó en su primer discurso en la Argentina que la democracia requiere diálogo, acuerdos y respeto por quienes piensan distinto. Desde el Palacio Libertad, frente al presidente y los gobernadores, pidió que el ejercicio de la autoridad se entienda como un servicio y puso el foco en las condiciones de vida de las familias, el acceso al trabajo y las oportunidades que encuentran los jóvenes para construir su futuro en el país.
“La economía debe estar al servicio de la persona y no la persona al servicio de la economía”, sostuvo el pontífice, en un mensaje que también incluyó referencias a Francisco, la cultura argentina, el cuidado de los recursos naturales y las responsabilidades del desarrollo tecnológico.
León XIV comenzó recordando a su predecesor y el vínculo que mantuvo con su tierra durante los 12 años de su pontificado. Presentó su llegada como un recorrido en sentido inverso: visitar el país donde Francisco comenzó una historia que después compartiría con toda la Iglesia.
A partir de ese recuerdo, amplió la mirada hacia las generaciones que construyeron la Argentina, incluidos quienes nacieron aquí, los inmigrantes y los pueblos originarios.
“Ninguna generación comienza la patria desde cero”, afirmó. Señaló que cada una recibe instituciones, vínculos y bienes construidos por otros, junto con motivos de gratitud y recuerdos dolorosos que también deben ser afrontados.
La democracia y los límites del poder
El papa sostuvo que compartir una herencia exige aprender a convivir aun cuando existan diferencias de pensamiento. En ese marco, destacó el valor del sufragio, la participación pública, la libertad para expresar convicciones y la confianza en la ley y las instituciones.
“La democracia pertenece también a esa herencia que debe ser custodiada”, expresó.
Su planteo no se limitó al funcionamiento institucional. También puso atención en el cuidado de la palabra, la búsqueda paciente de acuerdos y la capacidad de reconocer en quien piensa distinto a un compatriota con el que se comparte un destino.
A quienes ejercen responsabilidades públicas les atribuyó una tarea especialmente exigente: mirar más allá de lo inmediato y cuidar aquello que pertenece a todos. Además, remarcó el deber de actuar con prudencia, reconocer los límites del poder recibido y orientar las decisiones hacia el bien de toda la comunidad.
Trabajo y oportunidades para quedarse
Al abordar la vida cotidiana, León XIV destacó a la familia y señaló que una condición elemental es poder vivir del propio trabajo. Reconoció el esfuerzo de quienes sostienen sus hogares en el campo, las ciudades, los talleres, las escuelas y los hospitales.
También pidió favorecer las oportunidades, estimular la iniciativa privada y procurar que el crecimiento alcance a quienes atraviesan mayores dificultades. Mencionó especialmente a las familias que viven con incertidumbre, las personas que buscan empleo, los ancianos y quienes, aun trabajando, no consiguen cubrir las necesidades de su hogar.
El mensaje tuvo un apartado dedicado a los jóvenes y a sus posibilidades de desarrollar proyectos en la Argentina.
“Una nación debe preguntarse seriamente en qué ha fallado cuando sus jóvenes deben abandonar su tierra para realizar sus sueños”, advirtió.
Para crear condiciones que les permitan elegir su futuro en el país, reclamó fortalecer la educación, la formación profesional, la universidad y la investigación. También pidió confiar en su iniciativa y abrir espacios para que aporten ideas y asuman responsabilidades.
Corrupción, tecnología y cuidado de la vida
El pontífice llamó a cuidar la vida desde sus primeros instantes y a acompañar especialmente a las personas que atraviesan enfermedades, situaciones de dependencia o discapacidad.
Vinculó esa responsabilidad con la protección de la tierra y los recursos naturales. Al mencionar los campos, el agua, las fuentes de energía y los minerales argentinos, planteó que su aprovechamiento debe contribuir al bienestar de las comunidades y preservar las condiciones de vida y trabajo en los territorios.
También abordó los avances tecnológicos, particularmente la inteligencia artificial, y sus aplicaciones en medicina, educación, producción e investigación.
“El desarrollo tecnológico necesita una conciencia ética a su altura”, sostuvo.
En el plano regional, pidió fortalecer la cooperación entre los países frente a amenazas como la trata de personas, el tráfico de armas y drogas y la corrupción. Destacó que la solidez institucional también depende de la integridad de quienes gobiernan.
Francisco, Gardel y Luján
Las referencias culturales atravesaron el discurso: León XIV mencionó el Martín Fierro, a Jorge Luis Borges, el tango, las tradiciones del interior y el mate compartido como expresiones de una memoria colectiva.
Hacia el cierre retomó la responsabilidad de transmitir esa herencia. “Como cantaba Gardel, es un soplo la vida”, expresó, antes de señalar que perdura el bien que cada generación logra custodiar y entregar.
Finalmente, encomendó a los argentinos a la Virgen de Luján y unió su oración a las palabras de Francisco. “Que Dios bendiga Argentina y a todos sus habitantes”, concluyó.