Buenos Aires comenzó a palpitar la llegada del papa León XIV con una jornada de sol, banderas y marchas militares. Mientras el avión que trasladaba al Pontífice volaba hacia la Argentina, el monumento al General San Martín, ubicado en el barrio de Retiro, se desplegaba un importante operativo de seguridad para recibirlo, convirtiéndose en uno de los escenarios de su llegada.

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El clima acompañaba la espera. Con menos de 20 grados y una brisa agradable, los fieles comenzaron a concentrarse en los alrededores, entre banderas papales y de distintos países, principalmente de Perú, Paraguay y Argentina. Las vallas mantenían al público a distancia, aunque en algunos sectores, especialmente sobre la avenida del Libertador y los balcones, quedaron espacios para acercarse y tener palcos exclusivos.

OPERATIVO DE SEGURIDAD. El gobierno organizó un despliegue incluyó una fuerte presencia de efectivos policiales y militares. LA GACETA / Diego Aráoz

El despliegue incluyó una fuerte presencia de efectivos policiales y militares, integrantes del Regimiento de Patricios, Granaderos y una fanfarria que animaba la tarde con marchas militares. La marcha de San Lorenzo se escuchaba entre los preparativos y el movimiento de las fuerzas de seguridad.

La expectativa también generó algunas complicaciones en el tránsito. En el cruce de las avenidaa Santa Fe y 9 de Julio, la aglomeración de personas obligó a redireccionar la circulación y los efectivos tuvieron que intervenir para ordenar a quienes intentaban acercarse a la plaza.

DESDE ARRIBA. Los vecinos porteños aprovecharon los balcones de los edificios para presenciar la visita de León XIV. LA GACETA / Diego Aráoz

Entre los asistentes hay grupos de Acción Católica y de distintas parroquias, que acompañan la espera con cantos y arengas. “¡Viva el Papa!”, “¡Viva la Virgen!”, “¡Viva la Argentina!” y “¡Viva la Iglesia!”, se repiten entre las voces de los fieles, que entonan canciones habituales de los templos.

ORNAMENTOS. Las banderas son las protagonistas entre el público. LA GACETA / Diego Aráoz

A la escena se suman periodistas, equipos de cobertura y un importante despliegue diplomático y protocolar. Desde temprano, el canciller Pablo Quirno, encargado de la organización del acto, supervisaba los preparativos para recibir al Pontífice. Con la plaza preparada, las banderas en alto y las marchas militares de fondo, Buenos Aires espera la llegada de León XIV.