El endeudamiento de los hogares argentinos atraviesa su ciclo de deterioro más extenso y severo del que se tenga registro. De acuerdo con la última actualización del apartado de Familias del Mapa de la Deuda (mapadeladeuda.ar/familias/), elaborada con registros oficiales de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), la morosidad familiar encadenó en septiembre más de 12 meses consecutivos de deterioro sin freno. Durante el noveno mes del año 47.748 deudores netos más pasaron a situación de morosos.

El dato más alarmante del informe refleja la consolidación de una crisis estructural de pagos: la cantidad de personas que acumulan más de un año sin poder cancelar sus compromisos (clasificadas en Situación 5 por el BCRA como "incobrables") creció en 152.000 deudores en un solo mes. Con este salto, el universo de deudores en cesación de pagos crónica alcanzó a los 4 millones de personas en todo el país (equivale a dos veces la población de Tucumán), lo que representa un dramático 68% del total de personas en mora en la Argentina.

El monto total de deuda impaga volvió a pegar un salto en septiembre al incrementarse en $ 328 millones, exponiendo el doble mecanismo que estrangula a la economía doméstica, detalla el informe al que accedió LA GACETA:

Nuevas caídas en mora:  alrededor de $ 220 millones correspondieron a obligaciones que entraron por primera vez en atraso significativo durante el mes (clasificadas en Situación 3 del BCRA, con atrasos de 90 a 180 días).

La bola de nieve de los punitorios: Los restantes $ 108 millones se originaron exclusivamente por el encarecimiento de pasivos que ya estaban impagos en agosto, engrosados de manera automática por tasas compensatorias, recargos administrativos e intereses punitorios.

Este comportamiento confirma que, ante la persistente caída del poder adquisitivo, las familias no sólo no logran ponerse al día, sino que la propia estructura de tasas del crédito de consumo agiganta los saldos impagos mes a mes, puntualiza el diagnóstico del Centro de Estudios para la Ciudad (CEC).

La cronificación del atraso alimenta un mercado opaco y agresivo. De los 4 millones de argentinos en Situación 5, casi 1 millón de personas ya se encuentran en manos de entidades del mercado secundario de deuda. Se trata de fideicomisos financieros y agencias de cobranza que compran a precio vil las carteras incobrables descartadas por bancos y emisoras de tarjetas, para luego desplegar esquemas de hostigamiento extrajudicial, intimaciones permanentes y demandas judiciales para forzar cobros desmedidos sobre sectores vulnerables, explica el CEC.

"La foto de septiembre destruye cualquier relato de estabilización financiera familiar. Cuando casi 48.000 personas caen a la mora en 30 días y 4 millones de argentinos llevan más de un año sin poder pagar, el problema ya no es financiero ni de conducta crediticia: es una crisis de ingresos. Renegociar cuotas bajo este esquema de intereses termina arrojando a las familias a los brazos de estudios jurídicos y compradores de deuda que lucran con la desesperación cotidiana", concluyeron desde el equipo de investigación del Mapa de la Deuda.

En la Argentina existen poco más de 21 millones de personas endeudadas, de las cuales el 28% de ese total tiene alguna mora. La mitad de las personas en esa situación en septiembre llevaba entre 5 y 15 meses de antigüedad de la deuda registrada. La antigüedad mediana antes de entrar en mora es de 9 meses. Este plazo tiende a ser mayor dentro del sistema bancario tradicional y menor en neobancos, fintech y demás proveedores de crédito no financieros.

En la Argentina, la tasa de mora es más alta entre los menores de 25 años: 37,3%. El mayor volumen de deuda total se concentra en 46-60, según el reporte del CEC.