La visita del papa León XIV a la Argentina, prevista del 8 al 11 de noviembre, incluirá misas, encuentros oficiales y recorridos que convocarán a miles de fieles. Sin embargo, más allá de las actividades públicas, uno de los escenarios importantes de su estadía será el lugar elegido para alojarse: un histórico palacio de Buenos Aires que ya recibió a otro pontífice en dos oportunidades.

Se trata del Palacio Fernández Anchorena, actual sede de la Nunciatura Apostólica, ubicado sobre la avenida Alvear al 1600, en el barrio de Recoleta. Allí, León XIV tendrá su residencia durante su paso por la capital argentina y podrá mantener encuentros privados fuera de su agenda pública.

Un palacio de más de un siglo de historia

La construcción del Palacio Fernández Anchorena comenzó a principios del siglo XX. En 1907, Juan Antonio Fernández Torres y su esposa, Rosa Irene de Anchorena Aguirre, encargaron el proyecto al arquitecto francés Édouard Le Monnier. La obra fue terminada en 1909 y se convirtió en una de las residencias más representativas de la arquitectura aristocrática porteña.

Su diseño está inspirado en las mansiones francesas del período de Luis XV. Entre sus elementos más característicos se encuentran una fachada ornamentada, una logia curva de acceso, un cuerpo central cilíndrico y una cúpula revestida en pizarra.

En el interior sobresalen un vestíbulo elíptico, columnas corintias y una imponente escalera de honor, que reflejan el estilo arquitectónico elegido para la residencia.

Antes de convertirse en sede diplomática de la Santa Sede, el edificio también fue habitado por el expresidente argentino Marcelo T. de Alvear y su esposa, Regina Pacini.

El antecedente de Juan Pablo II

León XIV no será el primer papa que se hospede en este palacio. Juan Pablo II utilizó la residencia durante sus visitas a la Argentina en 1982 y 1987, lo que convirtió al edificio en un escenario significativo de la historia de las relaciones entre el país y el Vaticano.

La Nunciatura Apostólica funciona como la representación diplomática de la Santa Sede en Argentina, equivalente a una embajada. Está encabezada por el nuncio apostólico, quien actúa como representante del Vaticano y mantiene el vínculo institucional con las autoridades nacionales y la Iglesia local.

Por esa razón, durante las visitas papales, la residencia no solo ofrece alojamiento, sino también un espacio para desarrollar actividades institucionales y recibir autoridades, representantes religiosos e invitados en un ámbito reservado.

Durante cuatro días, este palacio de Recoleta volverá a ocupar un lugar destacado en una visita papal, esta vez con León XIV como huésped.