La Ley 2.544 sobre controles toxicológicos a funcionarios, cualquiera sea su investidura, para mí, es la vergüenza más grande y única jamás registrada, nada menos que en el “Jardín de la Provincia”, pues con esta actitud, no hacen otra cosa que poner en evidencia la incapacidad física y mental de nuestros representantes. En mi opinión, con esta ley están aceptando la responsabilidad que deben ejercer para con los vecinos que les dieron sus votos con la esperanza de una buena y digna convivencia para todos. Que se cumpla con la ley y así evitaremos que Yerba Buena sea un refugio del narcotráfico. Grande y profunda es la pena que se instaló en mi alma, espíritu y el corazón saber y ver que las bellas y hermosas flores, como así también su delicado, suave y fragante perfume están totalmente ausentes de nuestros sentidos. Todo esto se debe a la carencia o desconocimiento de las virtudes que nos ofrece la vida: humildad, sinceridad, honestidad y moral, virtudes que solamente el ser humano tiene la posibilidad de ejercerlas y con mayor razón, en la mente e inteligencia de nuestros representantes. En fin, todo lo manifestado en este escrito es mi opinión, pues la opinión es más oscura que la verdad, pero más clara que la ignorancia.
Rubén Albornoz
Yerba Buena - Tucumán