La eliminación de la Copa Argentina fue una primera señal y la derrota contra Argentinos, una confirmación: se terminó el año para Atlético. Podrá analizarse otra vez el rendimiento del equipo, que volvió a irse con las manos vacías del Monumental, la reacción del segundo tiempo que dejó algunas buenas sensaciones o el aporte de los ingresados. Sin embargo, el foco ya parece estar puesto en otra parte. Lo que importa ahora tiene mucho más que ver con lo que vendrá en 2027 que con lo que pasó durante los últimos meses o lo que pueda suceder en los próximos días.
El plantel, lógicamente, volvió a retirarse golpeado. Sabe que en apenas cinco días se quedó afuera de las dos competencias que disputaba, que la continuidad de su entrenador, Julio César Falcioni, está rodeada de interrogantes y que varios futbolistas todavía desconocen si seguirán vistiendo la camiseta del club el próximo año. La reconstrucción ya comienza a asomar en 25 de Mayo y Chile y, como suele ocurrir en estos procesos, las incertidumbres parecen superar a las certezas.
Finalizado el partido, las caras largas dominaron la zona de vestuarios. Los rumores sobre la continuidad del DT se multiplicaron y los jugadores abandonaron el estadio por separado, todavía golpeados por la derrota. Durante la madrugada, el cuerpo técnico tomó una decisión para descomprimir el ambiente: suspender el entrenamiento previsto para el martes y darle descanso al plantel. Una medida comprensible después de dos golpes consecutivos y de una temporada exigente, en la que Atlético terminó lejos de buena parte de los objetivos que se había propuesto.
“Nos vamos con mucha bronca. Ahora es difícil hacer un análisis, pero estamos muy dolidos porque teníamos una linda oportunidad para meternos entre los ocho y no pudimos aprovecharla”, reconoció Julián Fernández tras el encuentro. El volante, titular ante la ausencia de Leonel Vega, quien continúa realizándose estudios para determinar la gravedad de su lesión de rodilla, también analizó la reacción del complemento. “Quizás en el segundo tiempo estuvimos mejor posicionados. La verdad es que hicimos un esfuerzo muy grande, pero no pudimos dar vuelta el resultado”, lamentó.
Otro de los que tomó la palabra fue Manuel Brondo, quien justamente se encuentra a préstamo desde el “Bicho”. El delantero ingresó en el entretiempo, encabezó buena parte de los avances del equipo, estrelló un cabezazo en el palo y se llevó varios aplausos por su entrega. “Las sensaciones no son buenas. Con lo único que nos podemos quedar es con los huevos que pusimos en el segundo tiempo”, aseguró. Y explicó qué cambió después del descanso: “Salimos a presionar alto y a hacer que ellos no jueguen. Cuando Argentinos te maneja la pelota, la verdad que es difícil. Tratamos de poner un poco más de ganas y creo que estuvimos ahí, a las puertas del empate”.
Su actuación también abrió un interrogante sobre su futuro. “Esas cosas no las decido yo. Las hablarán la dirigencia con mi gente, con mi representante, y se verán. Yo tengo que volver a Argentinos, tengo contrato ahí”, explicó.
Una situación diferente atraviesa Facundo Pimienta, otro de los protagonistas de la reacción del segundo tiempo. El juvenil completó sus primeros 45 minutos consecutivos desde que integra el plantel profesional y valoró la oportunidad, aunque lamentó que el esfuerzo no alcanzara. “Tuvimos la de Brondo que pegó en el palo. Creo que todo el campeonato fue así. La actitud siempre estuvo, el juego, la presión y las ganas también, pero no se nos dieron los resultados”, analizó.
El volante también intentó explicar una de las grandes contradicciones de Atlético durante el semestre: la imposibilidad de ganar en el Monumental. “El torneo pasado de local nos hacíamos fuertes y de visitante nos costaba. Este semestre fue al revés: de local nos costó un poco y de visitante ganábamos. Es fútbol, uno no entiende”, reconoció. A diferencia de Brondo, su situación contractual ofrece mayor claridad: tiene vínculo hasta fines de 2027 y manifestó su deseo de continuar. “Estoy muy contento acá desde que llegué en 2024 y feliz por los minutos que me tocan. Obviamente, mi idea es quedarme”, aseguró.
Banfield, clave para 2027
Aunque los playoffs ya quedaron fuera del alcance, Atlético todavía tiene una obligación importante antes de despedir definitivamente la temporada. El viernes, desde las 22, visitará a Banfield en el Florencio Solá, en un encuentro que puede resultar determinante para los promedios del año que viene.
Si el próximo campeonato comenzara hoy, Atlético sería el equipo peor ubicado entre los que conservarán la categoría, sin contar a los ascendidos, con 65 puntos acumulados entre 2025 y 2026. Apenas por encima aparece el “Taladro”, con 67. Es decir, el último rival del año será también uno de sus principales adversarios en la futura pelea por la permanencia.
“Hay que hacer borrón y cuenta nueva. Desde mañana mismo, poner la cabeza en blanco y entrenarse para preparar el próximo partido. Trataremos de ir a buscar esos tres puntos”, sostuvo Brondo. En la misma línea, Pimienta aseguró que el equipo afrontará el encuentro con la intención de ganar: “Hay que seguir sumando. Todos los partidos nosotros los vamos a buscar para ganar. Así que vamos el viernes con todo”.
Mientras tanto, Atlético deberá comenzar a resolver cuestiones que exceden el último resultado. La continuidad del cuerpo técnico, la conformación del plantel y el armado de un equipo capaz de recuperar el protagonismo serán algunos de los principales desafíos de las próximas semanas.