Jockey Club llevaba años quedándose en la puerta del título regional Sub-19, y todo terminó en manos de Sofía Odstrcil. La arquera de 16 años sabía que, si ganaba el último mano a mano, las "cañeras" eran campeonas. Lo ganó. "Saber que si atajaba el último penal salíamos campeonas me puso muy ansiosa, pero también muy feliz. Cuando se terminó el tiempo, solo sentí felicidad y alegría", reconoció en diálogo con LA GACETA.

Esa atajada desató el festejo. Las tucumanas, que habían igualado 1-1 con su homónimo salteño en la final del Regional de Clubes "A" NOA Sub-19, se impusieron 3-2 en los shoot-outs, con una conversión de Catalina Reginato y dos de Sofía Luna, elegida mejor jugadora de la final. El título, además, le dio al club una plaza para el Argentino de Clubes Sub-19 del año próximo.

Años de espera

Para dimensionar el festejo, conviene mirar hacia atrás. "Es una camada que siempre fue competitiva y a la que nunca se le pudo dar un título a nivel regional. El año pasado salieron terceras y el anterior perdieron la final", recordó Federico Álvarez Trejo, coordinador de hockey del club.

CAMPEONAS. Las jugadoras y el cuerpo técnico de Jockey Club posan con la copa y las medallas del Regional NOA Sub-19.

El entrenador Ernesto Costilla puso el logro en perspectiva. "Para el club tiene una relevancia importante, porque significa ponerlo en una posición de privilegio en nuestra región del NOA en la categoría Sub-19", explicó.

La delantera María del Rosario Rébora lo vivió como una liberación. "Cuando terminó la final sentí una descarga enorme. La verdad, nos merecíamos terminar así, porque entrenamos todo el año con la cabeza puesta en este objetivo. Sentí una tremenda alegría y la tranquilidad de saber que todo el esfuerzo valió la pena", aseguró.

Contra todo

El camino no fue sencillo. En la semifinal, el 1-1 ante Tucumán Rugby se estiró hasta los shoot-outs y Odstrcil, que en 2025 había atajado dos penales en la final del Regional Sub-16, volvió a ser decisiva. "Gracias a las atajadas de Sofía pasamos a la final", resumió Costilla. Para el plantel, ese triunfo valió doble. "Para nosotras esa semi fue como nuestra primera final. Haberles ganado nos dio la confianza y el envión mental que necesitábamos", recordó Rébora.

La final fue todavía más cuesta arriba. Rébora abrió el marcador a los dos minutos y Jazmín Meja igualó de córner corto en el tercer cuarto, en un partido cortado por las tarjetas. "En un momento estuvimos con dos jugadoras menos", se lamentó Álvarez Trejo. La tribuna, repleta de hinchas salteños, empujaba al rival, aunque a Rébora jugar con la gente en contra le encantó.

EMOCIÓN. Sofía Odstrcil, la arquera de 16 años, comparte un abrazo con su madre, que viajó a Salta para acompañarla.

La familia en la tribuna

Entre tanto ruido en contra, también se escuchó a los suyos. "Varios de nuestros padres tuvieron la posibilidad de viajar y acompañarnos de cerca, un plus de energía para nosotras. Además, sabíamos que teníamos el apoyo incondicional de todas las del club por la transmisión", valoró la capitana Lucía Mía Albornoz. Odstrcil también miró hacia afuera de la cancha. "Estamos muy agradecidas con las familias y jugadoras que fueron y nos acompañaron", dijo.

ABRAZO. Lucía Mía Albornoz celebra junto a Julieta Nadra y a la subcapitana Camila Duhart.

Amigas desde chiquitas

Gran parte del plantel juega junto desde la infancia y, según Rébora, el amor por el club las une dentro y fuera de la cancha. Albornoz, de la camada 2007, lo llevó más lejos. "Lo que hace especial a este deporte es con quién lo vivís: personas que siempre te tiren para arriba, te alienten cuando no estés en tu mejor día y te inspiren a superarte. No sé qué habría hecho sin ellas", confesó.

Esa unión se hizo fuerte en las arengas, donde se juramentaron correr por la compañera y por el club. Odstrcil las señaló como el momento clave del torneo. "La confianza que se transmitía era impresionante y por lo menos a mí me llenaba de alegría y seguridad", aseguró.

GRITO. María del Rosario Rébora festeja con todo un gol de Jockey Club en el torneo.

Un cierre soñado

Para varias, Salta fue la despedida de las juveniles. "Haber cerrado la etapa saliendo campeona es un sueño. No se puede pedir nada mejor", dijo Rébora, de 19 años y estudiante de Gestión de Empresas Agroindustriales. Albornoz, que cursa segundo año de Bioquímica, les pidió a las más chicas que nunca dejen de poner garra hasta el final.

POTENCIA. La capitana Lucía Mía Albornoz le pega a la bocha en uno de los partidos del certamen.

El futuro ya golpea la puerta. "Siete u ocho ya están sumando minutos y entrenan una vez por semana en doble turno, con su división y con Primera", detalló Costilla. Álvarez Trejo, que también dirige a Primera, se ilusiona con lo que viene. "Es una camada muy buena, que nos da mucha tranquilidad sobre el futuro del club", sostuvo.

La capitana, que no se olvidó del cuerpo técnico ni de la jefa de equipo, Lucía Córdoba, resumió el sentimiento. "Felicidad y orgullo pleno por el equipo. No hay nada más lindo que representar al club y dejarlo en lo más alto", cerró.