San Martín ya empezó a construir 2027, pero antes deberá entender qué falló. Los números no admiten excusas: en un año sumó al menos 23 incorporaciones y acumula 17 salidas, entre concretadas y anunciadas. Cambió de estructura y de entrenador en pleno torneo y terminó con la peor campaña de la última década. Más que un proyecto, 2026 fue una sucesión de pruebas.
El punto de partida
La CD de Oscar Mirkin asumió el 4 de diciembre y apostó a una estructura con director deportivo. Facundo Pérez Castro armó el plantel y condujo la búsqueda que llevó a Andrés Yllana al banco. En mayo, Mirkin defendía la apuesta en LA GACETA. “Son 26 jugadores profesionales, todos de la misma jerarquía. No hay un grupo de titulares y el resto al banco: como dice el técnico, todos son titulares”, aseguró.
Un mes después, Pérez Castro ya no estaba. El cargo se eliminó y, en pleno mercado, el fútbol quedó en manos de una Secretaría Técnica.
Un plantel en movimiento
El 16 de enero, San Martín presentó 11 refuerzos. Algunos llegaron con bombo y platillo, como Lucas Diarte, anunciado con un “¡De nuevo en casa, Lucas!”. Durante el torneo se fueron siete futbolistas, entre ellos Diarte, Facundo Pons y Elías López, que rescindieron, y Tiago Peñalba, vendido a Hungría.
De las 23 incorporaciones, 13 ya se fueron o no seguirán, y de aquellos 11 presentados en enero solo cuatro continuarían. De las 10 bajas confirmadas, falta oficializar la de Darío Sand, que tiene contrato hasta diciembre de 2027.
El caso Ferreyra
La salida más ruidosa fue la del capitán, Nicolás Ferreyra, que había llegado como una de las apuestas del verano. En diálogo con LA GACETA, cuestionó las rotaciones. “Tenemos un entrenador que por ahí no mantiene una base de un equipo, que hace cuatro o cinco cambios por partido”, disparó. Al día siguiente lo apartaron, con el aval de la CD, y acordaron su desvinculación.
El episodio expuso la falta de manejo de grupo, tanto en la dirigencia como en el cuerpo técnico. El conflicto se desbordó y se resolvió de la forma más drástica: con la salida de uno de los referentes del plantel.
Dos ideas distintas
En aquella charla de mayo, Mirkin pedía paciencia. “Tenemos una responsabilidad adicional como dirigentes: tener la cabeza más fría y entender que estos son procesos”, sostuvo. Un mes más tarde, tras cuatro fechas sin triunfos y con un punto de 12, la CD cortó el ciclo de Yllana, que había arrancado con nueve partidos sin derrotas: cinco victorias, siete empates y cuatro derrotas en 16 encuentros.
Tras el interinato de Hernán De Camilo, llegó Alejandro Orfila con una idea casi opuesta: presión alta y protagonismo. Lo hizo a mitad de torneo, sin una pretemporada propia y, como admitieron en la CD, con un plantel pensado para otro estilo.
Los números del ciclo
Orfila ganó sus dos primeros partidos y nunca más encadenó dos triunfos. En 19 encuentros, contando el 0 a 0 contra Colegiales, que vio suspendido, sumó seis victorias, siete empates y seis derrotas: el 43,86% de los puntos, por debajo del 45,83% de Yllana. Aun así, fue ratificado hasta fines de 2027.
La relación con AFA
La dirigencia había hecho del vínculo con AFA una bandera, y Mirkin fue elegido delegado suplente de la Primera Nacional. Ese peso no se vio. El Tribunal de Disciplina rechazó los descargos por las expulsiones de Jorge Juárez y Nahuel Gallardo.
Los fallos polémicos se acumularon: el gol anulado a Álvaro Veliez ante Chacarita, el 3 a 2 invalidado a Diego Diellos en Jujuy, el gol en offside de Temperley y los dos penales de Adrián Franklin en Quilmes. La reacción llegó tarde y, en general, a través de comunicados. En septiembre, Mirkin descartaba “una intencionalidad aviesa o manifiesta”; luego de Quilmes, habló de errores “siempre en una misma dirección”. Faltó una estrategia.
Lo que dejó la cancha
San Martín convirtió 39 goles en 36 partidos y empató 14 veces. En La Ciudadela ganó solo siete de 18 partidos; como visitante, perdió nueve. Dejó escapar ventajas ante Madryn, Rafaela y Gimnasia de Jujuy y, antes de la remontada ante Midland, había ganado únicamente dos de 14 duelos con los ocho primeros.
La indisciplina costó caro: Juárez acumuló ocho fechas de suspensión. A eso se sumaron tres roturas de ligamentos antes de junio y varias lesiones musculares.
Las consecuencias
El resultado fue el 43,52% de los puntos, el décimo puesto en la zona, la primera temporada sin Reducido desde el descenso de Primera, en 2019, y la ausencia en la Copa Argentina 2027. Tras el empate contra Colegiales, un grupo de hinchas increpó a Mirkin y le reclamó “transparencia” y una asamblea extraordinaria.
Lo que se viene
San Martín llega al mercado de pases con una Asamblea Ordinaria en noviembre, un socio cada vez más exigente y un mandato que vence en junio de 2027. Esta vez no hay margen: necesita un plan que resista los malos resultados, refuerzos que lleguen para quedarse y un plantel completo desde el primer día. Porque 2027 no empieza en enero. Empieza en cada decisión de estas semanas.