Hoy con estupor el femicidio de Nancy nos interpela. Una docente, como muchas en todo el país, que debe recorrer km por caminos inhóspitos para llegar a las escuelas, que además están destruidas sin ninguna comodidad para dar clases donde se reproducen la pobreza en la que viven los niños. Además tampoco los maestros poseen un lugar para habitar en ella, ante la imposibilidad de regresar a su hogar todos los días, muchas colocan colchones en el piso a la noche para dormir. Escuelas donde la docente es directora, maestra, cocinera, conserje. Esa es la realidad que la llevó a ser víctima de los peores instintos de personas que no se comportan como tales sino como bestias. Debemos reconocer que en nuestra provincia hace años no existen escuelas de personal único, pero los caminos son desastrosos y muchas veces con las lluvias intensas los docentes no pueden llegar ni tampoco los alumnos, al no poseer la indumentaria necesaria para atravesar kilómetros por el barro (tienen, a lo mejor, un solo par de zapatillas) y no es sólo un día, sino son semanas que los chicos pierden clases, ante la desidia de los delegados comunales los cuales, pocos viven en esas localidades. Los niños son transportados a escuelas cercanas, todos los días, de modo tal que se integran a comunidades más amplias. Y aquí radica otro problema, muchas veces no pueden asistir a clases porque el delegado comunal no dispone de un vehículo, o no es el adecuado para transitar en medio del barro ocasionado por las lluvias. Reflexionando sobre los principios de equidad e igualdad para que todos los niños y adolescentes accedan a una educación de calidad, se ven anulados ante circunstancias que en este siglo no debieran ya existir. Y pretender que se den clases virtuales para estas comunidades es una verdadera utopía: en muchas zonas las señales de Internet no llegan, en las casas por lo general hay un solo celular y son varios niños. Se lo vivió en la pandemia que demostró que los chicos perdieron un año y más de aprendizaje. Hay que reconocer que en esas comunidades tan alejadas, los padres no poseen los conocimientos necesarios para ayudar a sus hijos y aún padres con amplia preparación, tampoco poseen la didáctica que permita que los hijos puedan transitar un proceso adecuado. Son muchos los factores que hicieron que los alumnos no hayan alcanzado los desempeños y competencias deseados y nos ubiquemos casi al final en la prueba Pisa, sólo marqué uno de los tantos que quedó en evidencia por el desgraciado asesinato de una maestra que transitaba kilómetros para poder desempeñarse como tal en condiciones paupérrimas.
Maria Beatriz Sánchez
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