Un fuerte episodio de tensión sacudió la cuarta jornada del juicio por el crimen de Érika Antonella Álvarez. Marcelo Cosiansi, abogado defensor de Felipe “El Militar” Sosa, se retiró de la sala de audiencias tras manifestar que su representado estaría siendo amenazado para que no hable hasta el final del debate. La reacción sorprendió al tribunal.

Pese al episodio, el juicio no fue suspendido y las audiencias continuaron. Hasta el momento, no trascendieron detalles sobre el origen de las presuntas intimidaciones ni sobre quiénes podrían estar detrás de ellas.

Hicieron una presentación

En paralelo, la defensa de Justina Gordillo confirmó que hizo una presentación ante el Ministerio Público Fiscal para poner en conocimiento sobre supuestos ataques de amedramiento que habría recibido Gordillo e integrantes de su familia antes de que comenzara el juicio.

No se difundieron precisiones sobre el contenido de esas intimidaciones ni sobre sus posibles responsables. La coincidencia de los episodios generó preocupación en el ámbito del juicio, aunque por ahora no hay información oficial que permita establecer si ambos hechos están relacionados.

La posibilidad de que las amenazas provengan de personas vinculadas con el crimen es una hipótesis que deberá ser investigada. Durante el desarrollo de la causa, la presunta conexión con el narcotráfico apareció entre las líneas que despertaron interés, pero no hay elementos confirmados que permitan vincular ese entorno con las nuevas denuncias.

Sosa, entre las contradicciones y la posibilidad de declarar

El episodio se produjo en un contexto de tensión alrededor de Sosa, quien durante la tercera jornada del debate había anunciado su intención de declarar, pero finalmente decidió guardar silencio.

El acusado también pidió asistencia médica al manifestar que se sentía descompuesto. Un enfermero del servicio de emergencias 107, Matías Martínez, informó que sus signos vitales estaban dentro de los parámetros normales y que podía continuar en la sala.

Su defensor había atribuido parte de sus reacciones al estado físico y psicológico que, según sostuvo, atraviesa por las condiciones de detención. Cosiansi señaló que Sosa permanece aislado desde hace nueve meses y pasa 23 horas diarias en una celda.

La nueva denuncia por presuntas amenazas abre otro foco de preocupación en un debate que ya estaba marcado por las decisiones contradictorias del acusado. Ahora resta conocer si el abogado ampliará su presentación ante la Justicia y si se dispondrán medidas de protección para Sosa, el letrado o las personas que denunciaron las intimidaciones.

Por el momento, no se informó oficialmente si se asignará una custodia especial a alguno de los involucrados.