A pocas semanas del inicio de la temporada de verano, Mar del Plata enfrenta una crisis en sus sectores hotelero, gastronómico y comercial. En los últimos dos años cerraron 64 hoteles en la principal ciudad balnearia del país, según datos difundidos por representantes empresariales del sector. La caída del consumo, los altos costos operativos y las dificultades para sostener la rentabilidad profundizan la preocupación por el empleo.
Cerraron 64 hoteles en Mar del Plata y crece la preocupación por el empleo
El secretario de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica (AEGH) de Mar del Plata, Jesús Osorno, cuestionó las perspectivas optimistas sobre la actividad y advirtió sobre el cierre de establecimientos privados, cafés y hoteles vinculados a las Fuerzas Armadas.
«Nosotros no estamos positivos, tenemos el cierre de alrededor de 50 hoteles privados, muchos cafés y el cierre de los hoteles de la Armada», afirmó.
La situación también afecta a los tradicionales complejos Antártida y Tierra del Fuego, cuya administración pasó de la obra social IOSFA a la Armada Argentina. El proceso dejó a más de 150 trabajadores bajo un escenario de incertidumbre laboral, en medio de la reorganización de las prestaciones y los recursos de las Fuerzas Armadas.
Los hoteles pequeños, entre las tarifas y la caída del consumo
Los establecimientos de menor categoría son algunos de los más afectados por el aumento de los costos de funcionamiento y las dificultades para trasladarlos a los precios. Muchos de ellos reciben familias, contingentes sindicales y turistas que buscan alternativas de alojamiento más económicas.
Según el relevamiento histórico mencionado por representantes del sector, Mar del Plata perdió alrededor de 300 hoteles pequeños en las últimas dos décadas, con una aceleración de los cierres en los últimos años.
Actualmente, la ciudad cuenta con unos 400 establecimientos hoteleros activos. De ese total, alrededor de 100 están administrados por organizaciones gremiales. Entre los 300 restantes, unos 190 son residenciales y hoteles de una y dos estrellas, categorías especialmente expuestas al aumento de las tarifas de energía y otros servicios.
Alejandra Rubianes, empresaria hotelera que administra un establecimiento familiar de dos estrellas, advirtió sobre las dificultades para competir con los hoteles de mayor categoría y los alojamientos temporarios.
«Somos los que tenemos la tarifa más pisada, porque cuando le va mal al 5 estrellas, empieza a bajar la tarifa, y si baja el techo, nos aplasta a nosotros», explicó en declaraciones a LU9.
Rubianes también cuestionó la competencia de los departamentos ofrecidos para alquiler turístico que, según señaló, no afrontan las mismas obligaciones que los establecimientos registrados.
Los comercios cerrados aumentaron casi un 50% en cinco meses
La crisis también se refleja en los centros comerciales de Mar del Plata. Un relevamiento de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP) contabilizó 282 locales vacíos sobre un total de 2.413 establecimientos relevados en los principales centros comerciales a cielo abierto.
La cifra representa el 11,7% del total. En mayo, la proporción de locales inactivos era del 7,8%, por lo que el indicador registró un incremento cercano al 50% en cinco meses.
El presidente de la UCIP, Blas Taladrid, advirtió sobre las consecuencias de esta tendencia para el mercado laboral y la actividad urbana.
«Cuando en cinco meses los locales cerrados crecen casi 50%, ese número dice mucho. Cada persiana baja es empleo que se pierde y una cuadra que pierde movimiento», señaló.
Preocupación por la temporada de verano 2027
Las dificultades también alcanzan a otras localidades de la costa bonaerense. En Villa Gesell, el sector hotelero manifestó preocupación por la falta de reservas de cara a la temporada estival.
Jorge Cocco, titular de la Asociación Hotelera de esa ciudad, advirtió que, sobre un total de 300 establecimientos, todavía no se registraban reservas para el verano de 2027, según sus declaraciones.
La situación genera incertidumbre entre los empresarios y los trabajadores de una actividad que concentra buena parte de su movimiento económico durante los meses de verano. A medida que se acerca la temporada alta, los cierres de establecimientos, la caída del consumo y la falta de previsibilidad sobre las contrataciones se convierten en los principales motivos de preocupación para el turismo de la costa bonaerense.