En los años previos a la guerra alcanzaron el siglo pasado su punto más fructífero las relaciones de amistad y cooperación entre malvinenses y habitantes del continente, sobre todo riogalleguenses. Lamentablemente nuestra magnífica condición primordial continúa desde muy antiguo vulnerable a agentes patógenos, siete de los cuales muy monstruificantes. Como el monstruo se alimenta de savia vivificante, su manjar predilecto es la sangre humana. En la tercera década del siglo XXI, en plena avalancha de cambios diversos y orgías de sangre, surgen múltiples inquietudes. También, afortunadamente, proliferan portadores de sabiduría en todos lados. Tal vez ellos podrían… Los puntos suspensivos están para que Ud., lector, exprese sus anhelos respecto a la anhelada sana convivencia, sus “oj Alá”.

José Canal-Feijóo

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