El escritor peruano David Silva Rojas respondió a las acusaciones de haber utilizado inteligencia artificial (IA) para escribir Donde el agua trabaja, la novela que ganó el I Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat. En un comunicado publicado este martes 27 de octubre, negó haber recurrido a estas herramientas y afirmó que colaborará con la revisión anunciada por la editorial mexicana Almadía.

“Soy el autor de Donde el agua trabaja. Yo concebí, escribí y revisé esta novela. No utilicé herramientas de inteligencia artificial generativa para crearla, redactarla ni revisarla”, sostuvo el narrador, en medio de la polémica que se desató tras una investigación publicada por el diario español El País.

Qué dijo David Silva Rojas sobre las acusaciones de usar inteligencia artificial

En su comunicado, Silva Rojas explicó que la novela surgió de una investigación sobre las condiciones de vida y trabajo de las personas que llegan a la región peruana de Ica para emplearse en el sector agrícola. Según relató, mientras transcribía las entrevistas comenzó a escribir fragmentos en primera persona, que más tarde se convirtieron en el punto de partida de la obra.

El autor señaló que preparó un cuaderno de notas con el conflicto central, el desenlace y algunas pautas narrativas. Entre ellas, mencionó la decisión de mantener la perspectiva de la protagonista y trabajar el ritmo mediante repeticiones y silencios. Después incorporó escenas y personajes, y revisó el texto en distintas versiones de Word.

Como parte de su defensa, aseguró que conserva versiones anteriores del manuscrito, su cuaderno de notas y materiales vinculados con la investigación original. Esos documentos, afirmó, serán entregados a Almadía para contribuir al análisis de su proceso de escritura.

Por qué se cuestiona la autoría de Donde el agua trabaja

La polémica comenzó con un reportaje de El País, firmado por Jordi Pérez Colomé, Elizabeth Duval y Kiko Llaneras. Según esa investigación, el detector Pangram atribuyó a textos generados mediante inteligencia artificial el 99% de las aproximadamente 26.000 palabras de la novela. El análisis también encontró resultados similares en una entrevista y un texto autobiográfico del escritor.

Sin embargo, los resultados de un detector de IA no constituyen por sí solos una prueba definitiva de autoría. Silva Rojas cuestionó que esos porcentajes puedan tomarse como una conclusión concluyente sin contrastarlos con otros elementos.

La controversia también puso el foco en las condiciones del premio literario. Las bases del certamen prohibían el uso de inteligencia artificial, incluso de manera parcial. La novela había sido seleccionada entre 2.204 manuscritos y obtuvo el reconocimiento en julio.

La editorial Almadía suspendió las presentaciones del libro

Tras la publicación de la investigación periodística, Almadía suspendió las presentaciones de Donde el agua trabaja previstas en España y anunció una revisión del caso. La editorial también advirtió sobre la necesidad de interpretar y contrastar los resultados de las herramientas de detección.

En su comunicado, Silva Rojas manifestó su respeto por el jurado, integrado por Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda, y por el equipo editorial. Sostuvo que espera que las conclusiones de la revisión estén respaldadas por hechos.

“Por ahora, mi prioridad es colaborar con la editorial y aportar los documentos que permitan examinar mi proceso de escritura”, concluyó el autor, quien también agradeció los mensajes de apoyo recibidos durante los últimos días.