Los fantasmas de 2027 siguen acechando. Tucumán tiene su propio Halloween, tanto en la política como en la economía. Dentro y fuera del Palacio de Gobierno se siente ese clima de terror. Un hombre vinculado al mundo financiero transita preocupado por la peatonal. Su rostro transmite el miedo de quedarse sin liquidez porque el efectivo no aparece. En la calle circula un 20% menos de dinero que lo habitual y eso se siente en el comercio y en el bolsillo de los ciudadanos. Las transferencias son un síntoma de la modernidad, pero también de la falta de recursos para afrontar los gastos diarios. No hay billetes y, aunque en el Tesoro Regional del Banco Central, ubicado a una cuadra de la Casa de Gobierno, ingresan camiones de caudales, esos papeles no lograr abastecer al mercado. A los bancos les resulta muy oneroso afrontar los costos de logística. La recesión se percibe en una economía en la que, al menos el 40% está en negro. Aún así, hay posibilidades de que el negocio marginal deje algo de dinero al Estado. A la mitad de la clase media le sobran días del mes con el ingreso que dispone. Los sondeos de las consultoras son coincidentes, más allá de que el presidente Javier Milei intente minimizar esta situación. La microeconomía sigue sin responder y eso es un problema de fondo para la reelección presidencial del economista libertario. Cambiar el humor social es vital, aunque el tiempo se acelera demasiado. En la macro, el mercado lo percibe y, por eso, el Riesgo País va en alza.
Falta dinero en la calle y, sin embargo, en los últimos días los tucumanos se sorprendieron con una insólita situación: en el circuito financiero y comercial circulan nuevos billetes de $ 100. ¿Cómo se explica que, mientras el Gobierno nacional jura que no emite moneda, asomen estos nuevos papeles de baja denominación? Un banquero de amplia trayectoria encuentra una primera explicación a este fenómeno:se trataría de una Compensación Interbancaria de Billetes (CIB), un mecanismo regulado por el Banco Central que permite a las entidades financieras declarar excedentes de billetes de “Buen Uso” y poner a disposición billetes “Deteriorados”. De todas formas, hace ruido. Y asusta con otro fantasma, el de la inflación.
En la provincia también hacen cuentas. El gobernador Osvaldo Jaldo se para en la puerta de la Casa Rosada y grita “truco o trato”, tal como lo hacen los niños en la noche de Halloween para demandar golosinas. Lo del mandatario tucumano es más serio. Desde hace tiempo viene reclamando los recursos que la Nación se comprometió a desembolsar y que, hasta el momento, sólo ha llegado en forma de préstamo, pero no de devolución. Milei sólo le concedió tiempo, para que el tranqueño pase la tempestad electoral y luego se active la ola prestamista. A las puertas de cumplir su tercer año de mandato, el gobernador presentará hoy en sociedad los números del proyecto de Presupuesto 2027. Probablemente, la cifra de ingresos como de erogaciones se ubique muy cerca de los $ 7,4 billones. De confirmarse esta cifra, la Provincia necesitará que la recaudación de impuestos locales sea no menor a los $ 2 billones. En una economía tan agobiada y con un nivel de endeudamiento que sigue elevado, ¿cómo hará el Estado para recaudar tanto dinero? La ingeniería financiera estará al orden del día. Es posible que el Gobierno provincial simplifique la maraña de impuestos y tasas antes del 9 de mayo del año que viene, pero no resignará fondos de la gallina de los huevos de oro; esto es, del impuesto sobre los Ingresos Brutos, que representan poco más del 80% de la torta recaudatoria provincial.
La economía y las finanzas no son las únicas actividades que están flojas de papeles. Una está al borde de la recesión; la otra, al borde del déficit. Hay una tercera que está en ciernes: la candidatura de Jaldo para la reelección. El lunes pasado, el diputado nacional por Cambia Tucumán, Mariano Campero, presentó ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación una impugnación contra el artículo 90 de la Constitución provincial, que regula las posibilidades de reelección para los cargos de gobernador y vicegobernador. “Como venimos advirtiendo, Jaldo está flojo de papeles”, ironizó el radical. Ante esa presentación, a la que la Casa de Gobierno también replica que está “floja de argumentos y de papeles tal como lo está la UCR -que no firmó la demanda-”.
En la conferencia que ofreció el mandatario, lo primero que advirtió es que no hay vacío jurídico ni lagunas legales que pongan en riesgo la posibilidad de pugnar por la reelección en el cargo. Fiel a su estilo, Jaldo avanzó en sus críticas contra los opositores. “Están cortos de papeles y blanditos de cuerpo”, expresó, al definir la postura de la dirigencia que hizo la presentación respecto de su anticipada postulación para la gobernación. Más enfática fue la fiscal de Estado, Gilda Pedicone de Valls, que, además de brindar sus argumentos constitucionales, fue más allá en sus apreciaciones políticas. A los opositores “les falta votos, no sólo papeles”, indicó. Y tildó a la demanda como un “acto de audacia intelectual poco honesta” al intentar sortear procesos judiciales yendo directamente a la Corte nacional. “Eso es un agravio a la provincia!, fundamentó.
Pedicone de Valls es una de las escuderas jurídicas del tranqueño que observa, con buenos ojos, que la constitucionalista puede incursionar directamente en la política acompañando en una nómina de postulantes a legisladores al actual ministro de Salud Pública, Luis Medina Ruiz, en el distrito en el que otra rubia, Rossana Chahla, busca extender su mandato como intendenta capitalina.
Ante una consulta, la fiscal de Estado desechó toda posibilidad de un “plan B” en caso de que la presentación avance. Indicó que no hay jurisprudencia alguna que impida a Jaldo pugnar por otro mandato y que los antecedentes que esgrimen los opositores tienen otra base jurídica y política. La cita a Juan Manzur fue ineludible. El senador nacional, de viaje por los Estados Unidos, es otro de los dirigentes que advirtió sobre una probable impugnación a la candidatura del líder de Tucumán Primero. “En el caso del candidato Manzur, que no escuché que haya lanzado una candidatura, creo que apenas pega afiches, nada más, la verdad que en este juicio al primer testigo que vamos a llamar es a Juan Manzur”, espetó el mandatario.
“Manzur tuvo dos mandatos de gobernador, que es lo que hoy se le quiere prohibir al gobernador Osvaldo Jaldo. Aspiro a una reelección, como la aspiró Manzur y llegó a ser gobernador por cuatro años más. Ese es el primer testigo que va a venir cuando se notifique a la Provincia. Y Manzur fue presidente de la Convención Constituyente”, continuó el jefe del Poder Ejecutivo.
“Trato o truco”; “dulce o truco”. La vieja tradición celta se repite en la política tucumana. Jaldo endulza los oídos de la dirigencia, pero siempre guarda una carta bajo la manga para un truco de magia. El “no hay plan B” se fortaleció en la cumbre del lunes, de la que participaron el vicegobernador Miguel Acevedo; el presidente subrogante de la Legislatura, Sergio Mansilla y el ministro del Interior, Darío Monteros. Todos ellos preparan la estrategia electoral que se viene en el oficialismo. De cara a los comicios del domingo 9 de mayo, lo único seguro es el costo de la elección que, según las estimaciones oficiales, puede superar los $ 7.000 millones, una cifra que asusta, como los disfraces de Halloween.