La Justicia investiga una pelea que se registró el domingo en pleno microcentro tucumano y que derivó en denuncias cruzadas y diferentes versiones sobre lo sucedido. Por lo pronto, los funcionarios del Ministerio Público Fiscal están reuniendo pruebas para determinar cómo continuará el proceso.

El domingo, cerca de las 21, Mariela Alonso Brugalla se presentó en la comisaría 1ª para realizar una denuncia. Dijo que media hora antes, su esposo, Diego Otero, y sus hijos, Gustavo y Gabriel, se dirigieron a un departamento de un edificio ubicado en Muñecas 64 para retirar un mueble del domicilio de una amiga que vive en ese lugar.

Según explicó la denunciante, mientras realizaban la tarea, se presentaron en el lugar dos jóvenes que comenzaron a insultarlos porque mantenían ocupado el ascensor que estaban utilizando para transportar el objeto que habían ido a retirar.

Alonso Brugalla explicó además que, después de recibir insultos, los desconocidos comenzaron a agredirlos. Primero empujaron a su esposo y después a ella. En su exposición añadió que decidieron retirarse para evitar que el conflicto continuara. Sin embargo, siempre según su versión, los jóvenes los persiguieron hasta la calle.

Detalló además que, en esas circunstancias, la trifulca se agravó porque sus hijos intentaron evitar que los desconocidos continuaran agrediendo a sus padres. Lejos de calmarse, la discusión derivó en un enfrentamiento aún más violento. Uno de los hijos de la denunciante es un reconocido fisiculturista tucumano.

La otra versión de la pelea

Según consta en las actuaciones, la Policía llegó al lugar y puso fin al conflicto. Al comprobar que las partes ofrecían versiones diferentes de lo sucedido, los efectivos solicitaron instrucciones al Ministerio Público Fiscal. Se dispuso que se los invitara a realizar las denuncias correspondientes y que las personas lesionadas recibieran atención médica.

Alonso Brugalla se dirigió directamente a la comisaría 1ª, mientras que Javier Blasetti García fue llevado a una clínica de la capital tucumana para ser atendido. Su pareja, Iván Canoura, se presentó varias horas después en la misma dependencia policial para denunciar que ambos habían sido atacados por integrantes de una familia en el edificio donde residen. Los funcionarios judiciales ordenaron que no se adoptaran medidas restrictivas contra ninguna de las partes y que se investigara lo ocurrido.

A partir del lunes, la madre de uno de los jóvenes denunció a través de las redes sociales que la pareja había sufrido un ataque motivado por su orientación sexual. “Esto fue un hecho homofóbico. ¿Quisiera saber por qué mi yerno terminó en terapia intensiva y mi hijo tan golpeado que ni siquiera pudo tomar el desayuno?”, denunció la mujer en un video publicado en TikTok. A raíz de esa publicación, que se viralizó rápidamente, distintas entidades repudiaron la agresión y hasta se anunció la posibilidad de realizar marchas. Los integrantes de la familia señalada fueron objeto de escraches en las redes sociales.

La subcomisaria Mariana Navarro, en una entrevista con LG PLAY, ratificó que ambas partes realizaron denuncias por agresión. Explicó también que el incidente se inició por una discusión relacionada con el uso del ascensor y que terminó a los golpes. “En ningún momento nadie mencionó un ataque por una condición sexual. Nosotros estamos trabajando sobre las lesiones que sufrió uno de los denunciantes”, añadió.

La funcionaria también admitió que, a pedido del Ministerio Público Fiscal, un médico de la fuerza se presentó en la clínica para evaluar el estado de salud de Blacetti García. “El profesional constató que había sufrido diferentes golpes en la cabeza y en diferentes partes del cuerpo. Por recomendación de los profesionales, se le indicó que permaneciera en terapia intensiva para recibir un mejor control, hasta que estuvieran los resultados de los exámenes que se le hicieron. El lunes se le dio el alta”, explicó.

Silencio entre los vecinos

“No puedo decir más que sentí los griteríos y que hubo una batalla campal. Eso es todo lo que puedo aportar, por favor, no me comprometa más”, explicó Lucía, una joven que vive en el edificio donde se desarrolló el incidente.

LA GACETA intentó comunicarse con el portero, pero este prefirió no hacer declaraciones por temor a quedar involucrado en el conflicto. “No estamos en condiciones de hacer nada porque nos puede traer problemas. Lo único que puedo decir es que generó muchos comentarios”, indicó Fernanda Tolaba, empleada doméstica.

Como la pelea se registró el domingo por la noche, los empleados de los comercios de la zona tampoco pudieron presenciar el hecho. “Sólo sabemos que hubo un problema. Acá dijeron que fue una pelea grupal. Por eso nos sorprendió que haya sido un ataque con connotaciones especiales”, señaló Eugenia Martínez, encargada de un local.

Las medidas de la Justicia

El caso llegó a la Unidad Fiscal de Decisión Temprana, que conduce Daniel Sosa Piñeiro. El fiscal ordenó a la Policía que reuniera información sobre el violento episodio registrado el domingo. En principio, los pesquisas recolectaron las imágenes de las cámaras de seguridad públicas y privadas. Además, de acuerdo con fuentes extrajudiciales, habrían entrevistado a varias personas que relataron lo que observaron. Los resultados de estas diligencias se mantienen en reserva.

Sosa Piñeiro deberá resolver los pasos por seguir. Podría intentar una conciliación entre las partes o, en su defecto, profundizar la investigación para esclarecer lo sucedido. Si se inclina por la segunda opción, el caso será investigado por su par Mariano Fernández.