En la semana del Superclásico, Juan Román Riquelme eligió bajarle el tono a uno de los temas que más polémica generan en el fútbol argentino. En una charla con el canal Azz Stream, el presidente de Boca habló de los árbitros, del VAR y de la presión que rodea a los clubes, a pocos días del duelo ante River del domingo, a las 15, en la Bombonera.
Riquelme cuestionó la costumbre de responsabilizar a los jueces por cada derrota. “Creo que los árbitros en nuestro país son muy cuestionados. Es difícil”, sostuvo. Además, aseguró que no le parece bien hablar mal de ellos en televisión. “Soy de pensar que al árbitro lo tenés que ayudar, por más que te pelees. Se pueden equivocar”, agregó.
Sin embargo, marcó un límite. “También es verdad que si un árbitro comete un error grave, tiene que ser sancionado, como los jugadores”, aclaró. Sobre el VAR, consideró que la herramienta está para ayudar y lamentó que después de los partidos se hable poco de fútbol.
La presión y un dardo para Macri
El ídolo también apuntó contra el clima que se vive en las canchas. Según él, el fútbol argentino se vive con una presión diferente, y los cantos de las hinchadas cuando el equipo no gana no ayudan. “Ahora se puso de moda esta canción de ‘movete’; yo no veo que cuando cantan eso el equipo haga 100 toques y cuatro goles”, ironizó.
Riquelme aseguró además que no mira televisión y que Boca no recibe el mismo trato que el resto de los clubes. En ese contexto, lanzó un dardo para la oposición. “El señor que perdió dejó en claro que quiere que a Boca le vaya mal mientras no esté en el club”, disparó, en alusión a Mauricio Macri, que integró la fórmula derrotada en las últimas elecciones.
El presidente también se refirió a la presión que recae sobre su figura. “Si el equipo jugaba mal, era culpa mía; ahora, si el equipo está mal, es culpa mía. Así tiene que ser”, reconoció. “Eso me hace tener ganas todos los días”, completó.