Si bien hay lagunas o ríos que mueren pegados al mar, no se considera un fenómeno, pero sí es inusual la cantidad que hay en Brasil. Esta es una de las grandes firmas de la geografía de brasileña. Sucede principalmente por tres razones climáticas y geológicas marcadas por los famosos y característicos morros, entre otras razones.

La costa brasileña está rodeada por cordilleras y morros cubiertos de vegetación selvática densa (la Mata Atlántica). Esta zona recibe muchísima lluvia anual. Toda esa agua drena desde las montañas hacia el océano, creando cientos de pequeños ríos, arroyos y vertientes de agua dulce que bajan buscando el mar.

Las corrientes marinas y el viento acumulan toneladas de arena en la costa, formando dunas y "barreras" naturales. Cuando el agua dulce de los ríos llega a la playa, muchas veces no tiene la fuerza suficiente para romper esa pared de arena de forma directa. En su lugar, el agua se frena y se esparce, formando una laguna costera paralela al mar y espectáculo que, gracias a la tecnología que desarrolla equipos avanzados para tomar imágenes desde todos los ángulos posibles, generan un espectáculo visual.

Al mismo tiempo, la unión no solo tiene impacto en los ojos, también en el cuerpo. Esa combinación atrae a varios viajeros que quieren experimentar las sensaciones especiales de pasar del agua salada del mar a la dulce que desciende desde las montañas formando lagunas a la par del océano.

Estas lagunas están vivas. Cuando la marea sube (mar amontonado), el agua salada salta la barra de arena o se mete por la desembocadura, mezclándose con la dulce (creando agua salobre). Cuando la marea baja, el río dulce vuelve a ganar terreno y empuja hacia el océano. En esa zona de unión se puede cruzar caminando dos metros de arena y pasar de nadar en las olas bravas y saladas del Atlántico a flotar en las aguas mansas, templadas y oscuras de la laguna dulce.

Brasil es top

Brasil se destaca a nivel planetario porque tiene el mayor estuario del planeta: el río Amazonas que vuelca al océano Atlántico aproximadamente el 20% del agua dulce fluvial de todo el mundo. La fuerza y volumen de este caudal es tan colosal que desplaza al agua salada mar adentro: la capa superior de agua dulce flota sobre el océano hasta a 200 kilómetros de la costa.

Los lugares más paradisíacos y turísticos de Brasil para vivir este fenómeno de doble agua son:

- Caraíva (Bahía)

Es un pueblito mágico sin autos ni asfalto. Su principal atracción es la Praia da Barra, una punta de arena donde el río Caraíva se une suavemente con el océano. La tradición local consiste en bajar flotando por el río dulce arriba de un gomón (boia) hasta desembocar directamente en el agua salada del mar.

- Barra de Camaratuba (Paraíba)

Un destino virgen y ecoturístico rodeado de reservas indígenas donde el río Camaratuba se une con el océano. Se puede cruzar el río en balsas artesanales para pasar del sector dulce al salado.

- Isla de Marajó (Pará)

Esta es la isla fluvio-marítima más grande del mundo. Está ubicada justo en la boca del Río Amazonas. En playas como Pesqueiro o Barra Velha, la mezcla es tan masiva que durante gran parte del año el agua del "mar" es prácticamente dulce o salobre debido a la fuerza descomunal con la que el Amazonas empuja al océano Atlántico.