Lo que el sábado parecía un final anunciado, este domingo se convirtió en una certeza. El triunfo 3-1 de Deportivo Maipú sobre Güemes de Santiago del Estero, en Mendoza, dejó a San Martín sin chances matemáticas de clasificar al Reducido de la Primera Nacional. Con 46 puntos y una fecha por jugar, el “Santo” ya no puede alcanzar el octavo puesto, el último que da acceso a la pelea por el segundo ascenso.
La cuenta es sencilla. Aunque le gane a Colegiales en la última fecha, el equipo de Alejandro Orfila llegará como máximo a 49. Por delante ya tiene a ocho equipos con más puntos: Tristán Suárez, Temperley, Gimnasia de Jujuy, Atlanta, Gimnasia y Tiro, Midland, Colegiales y Maipú. Los dos últimos sumaron 51 este fin de semana: el “Cruzado” mendocino con goles de Brian Orosco y Juan Cruz Giacone, y el conjunto de Munro con un empate 1-1 ante Atlético de Rafaela.
Así, la temporada de San Martín terminó antes de tiempo. El cierre ante Colegiales, en La Ciudadela, será apenas un trámite para el “Santo”, aunque no para su rival, que todavía pelea por su lugar en el Reducido.
El golpe en Quilmes
La sentencia empezó a escribirse el sábado, en el estadio Centenario. San Martín se puso en ventaja a los seis minutos con un gol de Nicolás Castro, pero Quilmes lo dio vuelta con dos penales sancionados por Adrián Franklin y convertidos por Aarón Spetale. El segundo, por una supuesta falta de Gonzalo “Turbo” Rodríguez, fue el más cuestionado. Antes, Orfila había sido expulsado tras reclamar por el primero.
En los vestuarios, el presidente Oscar Mirkin apuntó contra el arbitraje, aunque también pidió disculpas. “Quiero pedirles disculpas a los hinchas a los que de alguna manera defraudamos no entrando entre los ocho al Reducido”, dijo. Orfila asumió su cuota de responsabilidad. “Yo soy el responsable de que no haya sucedido. Esto me entristece y me acongoja. Todos hicimos lo imposible, pero la obligación de San Martín era entrar al Reducido y pelear por el ascenso, y este año no se nos dio”, reconoció.
Un año para el olvido
Los números explican el fracaso. En 35 partidos, San Martín ganó 11, empató 13 y perdió 11. En La Ciudadela, donde debía hacerse fuerte, apenas consiguió siete victorias. Sumó el 43,81% de los puntos en juego y firmó su peor campaña en una década.
El año estuvo marcado por los cambios. Empezó con Andrés Yllana en el banco y una nueva comisión directiva; siguió con el interinato de Hernán De Camilo y la llegada de Orfila, que nunca logró darle regularidad al equipo. En el camino, también pesaron las lesiones, las expulsiones y una seguidilla de polémicas arbitrales que alimentaron la tensión con la AFA.
Lo que se viene
Ahora se abre otra discusión: la del futuro. Orfila dejó en claro que quiere seguir. “Mi deseo, obviamente, es volver a intentarlo. Soy una persona que no se queda con lo que pasó. Después será un análisis con los dirigentes para evaluar si continuamos con el proyecto”, afirmó. Mirkin, por su parte, descartó cambios inmediatos. “No es un tema que vamos a decidir ahora ni mucho menos. Confiamos plenamente en nuestro cuerpo técnico”, sostuvo.
El partido ante Colegiales cerrará una temporada que empezó con ilusión y terminó con un sabor amargo. Para San Martín, la pelea por el ascenso deberá esperar, una vez más, hasta el año próximo.