Es una de las cuestiones sobre las que más se ha reflexionado y, sin embargo, una de las que más exige que sigamos pensando. Frente al remanido axioma de Churchill, que presenta a la democracia como el peor sistema de gobierno, con excepción de todos los demás, hay quienes lo cuestionan argumentando que otros sistemas –como el chino o el de Bukele en nuestra región- han demostrado mayor eficacia en materia de crecimiento económico o de estabilidad o prosperidad general. En Occidente proliferan las propuestas de una nueva política, que combinan un distanciamiento progresivo de los pilares republicanos, un discurso que canaliza el resentimiento contra lo establecido y una hibridación con las dinámicas digitales.

El libro de LA GACETA Literaria reúne a dos de los más destacados estadistas latinoamericanos contemporáneos de habla hispana. El dos veces presidente uruguayo Julio María Sanguinetti describe la forma en que las democracias pueden desmontarse desde adentro. “¿No vemos populismos que, asentados en el voto, instauran una ilegitimidad de ejercicio, establecen reelecciones sin límites y usan el Estado abusivamente para ganar elecciones mediante el temor y la prebenda?”, se pregunta y nos pregunta.

Natalio Botana también se adentra en el populismo y lo contrapone al espíritu democrático mediante una cita de Sanguinetti: “La democracia es una ética de la derrota; admitir que el que pierde, se va”.

El otro estadista presente en el libro es el ex presidente chileno Ricardo Lagos. “Lo más elemental de todo sigue siendo que mi verdad termina donde comienza la del otro”, nos recuerda.

El politólogo polaco-estadounidense Adam Przeworski, profesor emérito de la Universidad de Nueva York, es considerado por muchos de sus colegas quien con mayor profundidad y persistencia ha estudiado cómo nacen, sobreviven y fracasan los regímenes democráticos. En el libro nos interpela con esta reflexión: “Cuando individuos desiguales son tratados en forma igualitaria, su influencia en las decisiones colectivas es desigual”.

“No es suficiente que ella sea ‘instaurada’ de una vez; ella debe ser ‘reinventada’ a cada instante”. La frase, publicada en 1999 en este suplemento, pertenece al historiador Carlos Floria, coautor, junto con César García Belsunce, del clásico Historia de los argentinos.

El más lejano en el tiempo de los textos incluidos en esta selección es de 1973. Allí, Arturo Ponsati, quien años después presidiría la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, señalaba que la concepción contemporánea de la democracia no se limitaba a entenderla como una forma de gobierno, sino también, y principalmente, como un estilo de convivencia que procura traducir en instituciones determinadas convicciones fundamentales: “la igualdad esencial de todos los hombres; la libertad entendida como inviolabilidad de la conciencia y como derecho a la participación; la existencia de profundos vínculos de solidaridad entre los individuos”.

Las reflexiones de Carlos Pagni incorporadas al libro son de marzo de 2026 y dialogan con las de Lagos. “En la democracia, la verdad no es algo que está ‘en’ sino ‘entre’”, subraya. Y concluye: “La democracia exige complejidad en una época que premia simplificaciones”.

Entre el texto de Ponsati y las reflexiones de Pagni transcurrió más de medio siglo. Cambiaron las amenazas, los instrumentos y los protagonistas. No cambió la necesidad de seguir pensando una democracia que nunca puede darse por definitivamente conquistada.

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