“Sabemos lo que queremos y sabemos lo que podemos”. La frase pronunciada por Julio César Falcioni quedó reverberando en la sala de prensa de Tigre, donde minutos después su colega Diego Dabove daría a conocer su renuncia como entrenador del “Matador” como consecuencia de la derrota 1-0 sufrida ante Atlético en Victoria.
El “Emperador” sabía que el partido del viernes no se trataba de un Last Dance (último baile), pero sí de una Last Chance (última oportunidad) para que el “Decano” mantuviera vivos sus signos vitales en el Clausura.
Además, la visita al estadio José Dellagiovanna contaba como una prueba de carácter y también una especie de ensayo general antes del compromiso más trascendente para el equipo tucumano en lo que va del año: Platense, el miércoles en Salta, por las semifinales de Copa Argentina.
Y Atlético tuvo una noche redondita en la Zona Norte del Gran Buenos Aires. Porque no solo embolsó tres puntos vitales que pusieron fin a una racha de cinco partidos sin triunfos (cuatro derrotas y un empate), sino que lo volvieron a posicionar en la lucha por meterse en zona de playoffs del Clausura, con dos escollos todavía por delante: Argentinos en el José Fierro y Banfield en el Florencio Sola.
Dependerá de resultados propios y ajenos en esta recta final del certamen. El “Decano” cerró el viernes ubicado en el décimo puesto de la zona B, provisionalmente a dos puntos de los tres equipos que lo anteceden, Barracas Central, Huracán e Independiente Rivadavia, por entonces todos ellos con sus respectivos partidos por la fecha 14 todavía por disputar.
Además, el triunfo sellado en Victoria con un cabezazo de Ramiro Ruiz Rodríguez ofreció valor agregado. Nunca antes el “Decano” había vencido a Tigre a domicilio en Primera División (y solo una vez en la segunda categoría) y lo consiguió habiendo jugado más de 20 minutos con un hombre menos, por la roja recibida precisamente por el autor del gol.
En fin, la apuesta de Falcioni de utilizar casi todos los titulares más allá de la proximidad del partido con Platense arrojó dividendos más que buenos.
“Nosotros sabíamos que si ganábamos nos volvíamos a acercar al pelotón de los equipos que están peleando por entrar entre los ocho. En algún momento (de la semana) pensé en modificar algunas cosas, pero me parecía que teníamos que hacer un esfuerzo. Son casi cinco días para recuperar a los futbolistas. Haciendo un buen trabajo, creo que los vamos a recuperar”.
“Estaba el peligro de alguna lesión, pero ese riesgo también existe en los entrenamientos. La idea es seguir peleando. Sabemos que tenemos un partido muy duro y definitorio el miércoles, pero también necesitábamos esta alegría en el vestuario y recuperar el convencimiento de que podemos”, agregó el “Emperador”. Efectivamente, a metros de allí, en el vestuario visitante, la música sonaba a todo volumen.
La pregunta del millón le fue formulada sin tapujos a un Falcioni con muchas ganas de hablar largo y tendido ante la prensa. ¿Atlético puede ilusionarse con pelear los dos torneos?
“La ilusión la tenemos siempre. A lo largo del semestre construimos un Atlético que pelea, que ha sumado puntos y que les ha complicado los partidos a muchos rivales. Nos sentimos orgullosos del equipo que dirigimos porque los jugadores responden siempre, siempre quieren más. Eso también nos obliga a nosotros a esforzarnos más, analizar mejor a los adversarios y tratar de elegir siempre lo mejor”, respondió.
La dura batalla que puede dejarlo de cara al título
Antes de abandonar el estadio, eufóricos, los jugadores “decanos” cantaron que “el miércoles, cueste lo que cueste, tenemos que ganar”. Falcioni es consciente, claro, de que Atlético se juega mucho en el Padre Martearena. De vencer al “Calamar” no solo quedará a un único partido de coronarse, sino que pisará los umbrales de la Copa Libertadores.
“Esperemos estar a la altura del partido. Vamos a enfrentar a un buen equipo, con un técnico como Martín Palermo, a quien aprecio muchísimo y que viene haciendo muy buenas campañas en los lugares donde trabaja. Va a ser una batalla dura para los dos”, pronosticó.
“Sabemos que es un solo partido y que no hay revancha. Es partido o penales. Hay que jugarlo teniendo eso en cuenta”.
Por supuesto, dejado atrás Tigre, todo apunta a preparar de la mejor manera el choque en Salta. “Primero tenemos que recuperar a los jugadores del esfuerzo que hicieron acá. Después, en estos cuatro o cinco días, trataremos de seguir ajustando cosas: manejar mejor la pelota, conseguir que la defensa esté cada vez más segura y mantener el convencimiento de que podemos. Por eso hemos llegado hasta acá”.
Fue entonces cuando el “Emperador” habló para sus propias huestes y también para las ajenas, y sus palabras sonaron a la vez como mandato y advertencia: “Sabemos lo que queremos y sabemos lo que podemos. Son dos cosas importantes. Desde ese convencimiento y ese compromiso vamos a buscar lo mejor para Atlético”.