Cada año, miles de adolescentes del Gran Tucumán llegan al último tramo del secundario frente a una pregunta vital: qué hacer después. Elegir una carrera es mucho más que elegir qué estudiar en la universidad. Es elegir una carrera de vida, porque en muchos casos esa actividad pasará a ocupar la mayor cantidad de sus horas en el mundo laboral.
Esa decisión se toma en un contexto exigente. Según el último informe del Indec, del primer semestre de 2026, el 27,9% de las personas del aglomerado Gran Tucumán-Tafí Viejo está bajo la línea de pobreza y el 4,4%, bajo la de indigencia. Para un chico que crece en ese entorno, que un adulto crea en su idea puede marcar la diferencia. Esa es la apuesta de Elevate Tucumán, una fundación que reúne a empresarios tucumanos con estudiantes del último año del secundario y los acompaña con mentorías durante todo el año, desde la idea de un proyecto hasta su producción y su venta en ferias de emprendedores. Trabaja en escuelas donde se dicta microemprendedorismo, con dos mentores por establecimiento.
La escala muestra que la propuesta prendió. El año pasado, 10 empresarios acompañaron a 150 chicos. Para la edición de este año los empresarios ya suman 26 y, hasta ahora, van a mentorear a 450 estudiantes de 15 cursos de cinco localidades: en solo un año las cifras se triplicaron. El vicepresidente de Mercado Libre, Jacobo Cohen Imach, impulsor de la iniciativa, explicó por qué empezar por la secundaria. “Si queremos cambiar la mentalidad de una provincia debemos empezar por ahí”, sostuvo. Contó que, al volver a Tucumán después de 20 años, descubrió un ecosistema emprendedor que conocía poco. “Hay un capital humano fenomenal”, afirmó. Consultado sobre qué ganan los empresarios con esta propuesta, respondió: “Lo que ganamos es ayudar a sentar bases para una sociedad distinta, haber ayudado a una generación a pensar de otra forma”. Hay jóvenes que resolvieron problemas reales con una idea y un celular. Alumnos de la escuela secundaria N.º 337 de Las Petacas, Santa Fe, crearon una trivia sobre mosquitos para combatir el dengue. Tres alumnas de la escuela de Agricultura de General Alvear, Mendoza, desarrollaron Conecta Joven, un prototipo de aplicación para cuidar la salud mental de sus pares. Y Mateo Salvatto, un estudiante secundario, creó Háblalo, una app gratuita que convierte texto en voz y voz en texto para personas sordas o con parálisis cerebral.
Todas esas historias empiezan igual: alguien escucha una idea y le da lugar. Esa confianza no se queda en el chico: llega a su familia, a su curso, a su barrio. Conviene no confundir alcance con impacto. Que participen más chicos y más empresarios es un buen indicador; que esos proyectos se conviertan en trayectorias y decisiones mejor informadas solo podrá verse con el tiempo y con una evaluación seria.
El martes 27 el Teatro Mercedes Sosa recibirá a más de 1.500 chicos inscriptos para escuchar a emprendedores tucumanos. En opinión de Cohen Imach, el desafío es simple: “Lo único que hay que hacer es darles un empujoncito para que se animen; eso me parece increíblemente poderoso y transformador”.