El universo de la comunicación libertaria inauguró el "relato momo": una mueca burlesca, disfrazada de rigor técnico, que celebra el abismo como si fuera progreso. Según la narrativa oficial, una inflación mensual del 1,9% - acoplada a una caída histórica del consumo - es un "éxito macroeconómico", mientras que el endeudamiento de las familias para pagar la luz o los medicamentos, se maquilla cínicamente bajo la etiqueta de "reactivación crediticia". Momo, el dios de la farsa y la ironía, sonríe ante semejante metamorfosis de la miseria, en virtud. Para tapar su farsa y fracaso ante cada crítica, recurren a la muletilla de “es el relato kuka” (como la diputada libertaria por Tucumán, Soledad Molinuevo). Los “cristinistas” tenemos, en consecuencia, y para desmontar esta frialdad corporativa, la memoria histórica, que ofrece datos contundentes. Durante las gestiones de Cristina Fernández de Kirchner, la Argentina consolidó un proceso inédito de desendeudamiento soberano y familiar, protegiendo el mercado interno y estableciendo relaciones claras con el externo. Resulta paradójico recordar a figuras hoy oficialistas, como Patricia Bullrich o Federico Sturzenegger, denunciando con severidad en sus conferencias de prensa legislativas una inflación del 1,4% en un país con actividad plena en su capacidad instalada y salarios y jubilaciones que lideraban los ránkings de poder adquisitivo en la región. Aquel modelo contrapone su matriz productiva a la actual desertificación económica. Frente al ahogo del consumo actual, el período de CFK se caracterizó por una fuerte inversión estatal y privada; un posicionamiento estratégico y soberano en la geopolítica global y un desarrollo de vanguardia en ciencia y tecnología, que puso satélites en órbita y repatrió científicos. Mientras el relato libertario actual gestiona la recesión con la frialdad de una planilla de excel vacía, la realidad social demuestra que el bienestar no se mide en promesas financieras de bodrio neoclásico, sino en la dignidad cotidiana de un pueblo con trabajo, consumo y futuro. El "relato momo", finalmente se cae cuando se apagan las luces de la puesta en escena y queda a la vista el endeudamiento de las mayorías, con el Rey Momo bailando desnudo en la Quinta de Olivos, ante la obsecuencia de su corte y las risotadas del imperialismo.

Javier Ernesto Guardia Bosñak

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