Durante años, emprender desde el interior del país implicó enfrentar obstáculos que parecían difíciles de sortear: la distancia de los grandes centros económicos, el acceso limitado al capital y la necesidad de trasladarse a ciudades como Buenos Aires para encontrar oportunidades de desarrollo. Sin embargo, el avance de la tecnología y la expansión de las herramientas digitales están modificando ese escenario. Hoy, una idea puede comenzar a desarrollarse desde Tucumán y alcanzar mercados mucho más amplios sin que el lugar de origen sea necesariamente una desventaja.

Esa es una de las principales reflexiones que dejó Jacobo Cohen Imach, vicepresidente de Mercado Libre, durante una entrevista con el periodista Federico van Mameren en Panorama Tucumano, el ciclo de LG Play. El ejecutivo, que dejó Tucumán a fines de 1999 para incorporarse a una empresa de comercio electrónico que todavía no había salido al aire, consideró que las condiciones para emprender cambiaron de manera significativa.

“Yo creo que es mucho más fácil emprender hoy que antes”, afirmó. Para explicar su planteo, señaló que buena parte de los conocimientos y las herramientas que antes estaban concentrados en las grandes ciudades ahora se encuentran disponibles en internet.

“Si un chico usa Claude o ChatGPT hoy en Tucumán, está usando la misma versión que alguien sentado en Silicon Valley, en California”, ejemplificó.

La comparación resumió uno de los cambios centrales de la economía digital: el acceso a determinadas tecnologías ya no depende, necesariamente, de vivir cerca de las principales empresas tecnológicas del mundo. La inteligencia artificial, los contenidos gratuitos y las plataformas digitales permiten que estudiantes, profesionales y emprendedores del interior accedan a recursos que hace algunos años eran mucho más difíciles de conseguir.

Para Cohen Imach, esa transformación obliga a revisar una idea arraigada en muchas provincias: que desde el interior todo cuesta más o que las oportunidades están reservadas para quienes logran instalarse en Buenos Aires.

El potencial emprendedor del interior

La mirada del ejecutivo también parte de su experiencia personal. Estudiante de Abogacía en la Universidad Nacional de Tucumán, comenzó a trabajar en Mercado Libre antes de que la plataforma saliera al aire. Para hacerlo, tuvo que trasladarse a Buenos Aires, donde vive actualmente.

Durante la pandemia regresó durante un año a Tucumán junto con su familia. El regreso le permitió observar una realidad que, según contó, "no conocía en profundidad": el crecimiento de un ecosistema emprendedor con jóvenes dispuestos a desarrollar proyectos y buscar nuevas oportunidades.

“Me encontré con un Tucumán distinto. Me tomé el trabajo de interactuar mucho con chicos entre los 20 y los 30 años. Quería entender en qué pensaban, cuáles eran sus expectativas”, recordó.

De esa experiencia surgió una conclusión: “Descubrí un Tucumán con un espíritu emprendedor fenomenal, todo un ecosistema emprendedor que tal vez desde Buenos Aires no conocía tanto. Hay un capital humano fenomenal”.

Desde entonces, comenzó a involucrarse en iniciativas destinadas a acompañar a quienes quieren emprender. Para Cohen Imach, el desafío no pasa solamente por contar con buenas ideas o dominar una tecnología, sino también por aprender a trabajar con otros, detectar oportunidades y animarse a dar los primeros pasos.

“Emprender es detectar una oportunidad y hacer algo al respecto para solucionar un problema”, definió.

En ese proceso, el trabajo en equipo ocupa un lugar central. El ejecutivo utilizó una comparación futbolística para explicar que incluso las personas más talentosas necesitan de otros para alcanzar sus objetivos. “Messi necesita otros 10 jugadores para ser Messi”, sostuvo.

Inteligencia artificial: aprender, adaptarse y pensar críticamente

La expansión de la inteligencia artificial fue otro de los ejes de su análisis. Lejos de considerar que los cambios tecnológicos deben enfrentarse desde la resistencia, Cohen Imach planteó que representan una oportunidad para revisar la forma de trabajar y encontrar nuevas soluciones.

Desde su propia profesión, la abogacía, observó cómo estas herramientas obligan a repensar tareas y métodos que durante mucho tiempo parecieron inalterables.

“Podría quedarme en la negativa de que la inteligencia artificial va a reemplazar a los abogados, o puedo ver cómo uso todas las herramientas para hacer mi trabajo mejor, más eficiente y más rápido”, explicó.

Su propuesta no consiste en adoptar cualquier innovación sin cuestionamientos, sino en mantener una actitud abierta al aprendizaje y desarrollar pensamiento crítico. Aprender, reaprender y reinventarse son, desde su perspectiva, capacidades necesarias para desenvolverse en un escenario en permanente transformación.

En ese sentido, el acceso a las herramientas no garantiza por sí mismo el éxito. La diferencia está en cómo se utilizan, qué problemas se busca resolver y qué capacidad tiene cada persona para convertir el conocimiento disponible en una iniciativa concreta.

“Todos los contenidos están disponibles gratuitamente online y en el celular tenemos todos los conocimientos de la historia de la humanidad; depende de cada uno si te quedás en la cómoda o si aprovechás las oportunidades”, afirmó.