Boca ya respira el aire del Maracaná. La delegación aterrizó el domingo por la tarde en Río de Janeiro, donde el martes, desde las 21.30, buscará dar vuelta la serie ante Vasco da Gama por las semifinales de la Copa Sudamericana, tras la derrota 1-0 en la ida en La Bombonera.

Tras el aterrizaje, el plantel se trasladó directamente a Barra da Tijuca, donde quedó concentrado en el hotel Windsor Marapendi, sobre la costa. Allí lo esperaba un grupo de hinchas: los jugadores bajaron del micro, se acercaron a saludar, se sacaron algunas fotos y enseguida ingresaron para iniciar la concentración, en un recibimiento mucho más tranquilo que los que suele vivir el equipo en sus viajes por el país.

Entre los integrantes de la delegación también viajó Juan Román Riquelme. El presidente del club, que suele acompañar al plantel en las citas importantes, estará en Brasil para uno de los partidos más trascendentes del año.

Todos juntos

El viaje tuvo una particularidad: por decisión de Rodolfo Arruabarrena, Boca se trasladó con el plantel completo, incluidos los futbolistas lesionados que no tienen chances de jugar. La idea del entrenador es que todo el grupo forme parte de la instancia decisiva y permanezca unido en la búsqueda de la remontada.

El “Xeneize” llega con el ánimo en alza: en el torneo local ganó cuatro de sus últimos cinco partidos y se subió a la cima de la tabla general. Ahora, el foco está puesto solo en la Copa.

Este lunes por la mañana, el equipo se entrenará en el predio que Flamengo tiene en las cercanías de Barra da Tijuca, en una práctica clave para que Arruabarrena termine de definir la formación. En el Maracaná, Boca necesitará ganar: si lo hace por un gol, la serie se resolverá por penales; si gana por dos o más, avanzará directamente a la final.