El deporte puede ser mucho más que una competencia. Puede convertirse en una oportunidad para encontrarse con otros, hablar de lo que duele y pedir ayuda. Con esa premisa, el próximo domingo 1 de noviembre se realizará en Tucumán la tercera edición de la Carrera Sanar, iniciativa que busca vincular la actividad física con la prevención de las adicciones, el bienestar integral y la salud mental.

El encuentro tendrá lugar en el Parque 9 de Julio y contará con dos modalidades, de 3 y 5 kilómetros. Pero, más allá de los tiempos y las posiciones, sus organizadores buscan poner en el centro una problemática que preocupa cada vez más: el sufrimiento emocional y la necesidad de generar espacios de acompañamiento para quienes atraviesan momentos difíciles.

“Todos necesitamos sanar, no es solamente para la gente que tiene un diagnóstico de enfermedad o algo. Yo necesito sanar un montón de cosas, y entonces ahí estaré también para sanar”, resumió el padre Tomás Larrosa, conocido como el padre Tomy, durante una entrevista en LA GACETA Play.

La iniciativa nació hace tres años a partir de un grupo de jóvenes de Fasta que decidió vincular el deporte con la promoción de la salud mental. Larrosa se sumó posteriormente al proyecto y destacó el valor de que la propuesta haya surgido de los propios jóvenes, con la intención de generar un impacto positivo en la sociedad.

“Ellos mismos generan esto y ya me parece algo muy lindo”, señaló el sacerdote, quien remarcó que la carrera fue creciendo desde aquella primera edición, de dimensiones más pequeñas, hasta convertirse en un encuentro que despierta cada vez más interés.

Una carrera para encontrarse y pedir ayuda

La propuesta no se limita a correr o caminar. Durante la jornada habrá espacios de escucha, profesionales de la salud e información para quienes necesiten orientación frente a situaciones vinculadas con la depresión, la angustia y otros problemas de salud mental.

Uno de los dispositivos será la denominada Pastoral de la Escucha, integrada por personas formadas para brindar escucha activa. La idea, explicó Larrosa, no es ofrecer respuestas mágicas ni consejos para resolver todos los problemas, sino generar un ámbito donde las personas puedan hablar y sentirse acompañadas.

“Entendemos que a través del hablar la persona que está padeciendo algo empieza a descargar y empieza a sanar”, explicó.

También habrá profesionales de la salud, entre ellos psicólogos, que podrán orientar a los participantes y ayudar a identificar cuándo es necesario recurrir a un tratamiento especializado. Además, la Pastoral de la Esperanza de la Arquidiócesis de Tucumán brindará información sobre prevención del suicidio y los espacios de acompañamiento disponibles.

Larrosa aclaró que no es especialista en salud mental, pero que su experiencia de acompañamiento pastoral le permitió observar cuánto puede ayudar el contacto con otras personas y la posibilidad de expresar aquello que genera sufrimiento.

En ese sentido, destacó los beneficios de salir de casa, hacer actividad física y recuperar el contacto con el cuerpo, la naturaleza y los demás. Son acciones sencillas que, sin reemplazar la atención profesional cuando resulta necesaria, pueden contribuir al bienestar.

La soledad, las redes sociales y la pérdida de los vínculos

Durante la entrevista, el sacerdote también reflexionó sobre algunos de los factores que, a su entender, atraviesan el malestar emocional de la sociedad actual. Entre ellos mencionó el aislamiento, la ansiedad, la búsqueda permanente de validación y el uso excesivo de las redes sociales.

“Lejos de generar vínculos, lo tecnológico y lo virtual están generando encerramiento en nuestras formas de pensar, polarización y desconexión”, advirtió.

Larrosa señaló que la búsqueda de aprobación a través de la imagen, los comentarios y los “me gusta” puede convertirse en una fuente de insatisfacción. Incluso la práctica deportiva, observó, puede quedar atrapada en esa lógica cuando el objetivo deja de ser el bienestar personal y pasa a depender de la aprobación de los demás.

Frente a ese escenario, propuso recuperar hábitos cotidianos que parecen simples, pero que considera fundamentales para fortalecer los vínculos: conversar, escuchar, compartir tiempo con la familia y los amigos, leer o dejar el teléfono de lado antes de dormir.

También planteó la importancia de aceptar la propia vulnerabilidad y hablar sobre lo que nos pasa, en lugar de sostener permanentemente una imagen de fortaleza.

“Me parece que es central ir a los temas más centrales de la vida, soltar un poco lo superficial y concentrarse más en uno mismo, en la familia, en los amigos, en el núcleo de la vida cotidiana”.

Cómo participar de la Carrera Sanar

La tercera edición de la Carrera Sanar se realizará el domingo 1 de noviembre en el Parque 9 de Julio. La convocatoria está abierta a personas de todas las edades y no exige experiencia previa en competencias deportivas.

Habrá dos recorridos:

3 kilómetros: una modalidad más participativa, que también se puede realizar caminando.

5 kilómetros: un circuito pensado para quienes quieran correr y medirse con otros participantes.

En la distancia de 5 kilómetros habrá premiación para las categorías generales masculina y femenina, además de reconocimientos por categorías. En los 3 kilómetros se premiará a los primeros puestos de las clasificaciones generales.

La organización incorporará este año un sistema de cronometraje con chips para quienes participen de la competencia. Sin embargo, Larrosa insistió en que el espíritu de la jornada va más allá de los resultados deportivos: se trata de compartir, visibilizar la salud mental y acercar recursos de acompañamiento a la comunidad.

La inscripción tendrá un costo destinado al sostenimiento de la actividad, no a la recaudación de fondos. Para participar, los interesados pueden ingresar al perfil de Instagram @carrera.sanar, donde encontrarán el enlace de inscripción. La organización también informó que la actividad se realizará incluso si llueve.

“Lo importante es el encuentro y la sanación”, resumió el sacerdote.