Todas las grandes ciudades del mundo enfrentan problemas en el tránsito a medida que crecen sus parques automotores. Estos inconvenientes se agravan en sus cascos históricos porque son cuadrículas más antiguas, con calles más estrechas y que, en general, no cuentan con avenidas o autopistas.
Embotellamientos, ralentización de los viajes aún en cortas distancias, exasperación, estrés que a veces desencadena hechos de violencia verbal o incluso física, demoras innecesarias, gastos excesivos de combustible o deterioro de la calidad de vida son algunas de las consecuencias.
Existen diferentes acciones que se han adoptado exitosamente en algunas metrópolis del mundo. Restricción parcial o total de los vehículos particulares en los sectores más complicados que, como ya dijimos, son en general los barrios más antiguos, con valores históricos, turísticos y comerciales. Estas limitaciones se implementaron mediante distintas maneras. Construyendo peatonales o semipeatonales; prohibiendo de forma total el ingreso o parcial según el día y el número de patente; cobrando un peaje para circular por algunos sectores congestionados; restringiendo o cobrando el estacionamiento; o promoviendo mediante campañas o incentivos el mayor uso del transporte público u optar por medios de movilidad más saludables o económicos como andar en bicicleta o caminar.
En el “Foro Tucumán Responsable: voces para una movilidad vial más segura”, organizado por la ONG Meta Tucumán en mayo del año pasado, se informó que Tucumán se encuentra entre las ciudades donde menos kilómetros por habitante se camina en el país.
En este contexto, el entonces secretario de Movilidad Urbana de la capital, Benjamín Nieva, hoy subsecretario, opinó que “que debe priorizarse el uso del transporte público y, a modo de mea culpa, reconozco que debe mejorarse bastante, y que hay que incentivar que la gente camine más. No puede ser que por no caminar dos o tres cuadras estaciones el auto en pleno centro y lo dejes todo el día en la calle. En Buenos Aires, cualquiera cuando viaja para allá camina 10 cuadras como si nada”. Luego contó que “después del (no) uso del casco en los motociclistas, el segundo problema más grave que tiene el tránsito en la ciudad son las doble y triple filas de estacionamiento, que generan un caos en la circulación”.
Y aquí se presenta el principal problema que transforma al tránsito tucumano en un caos deficitario, costoso, contaminante y demasiado lento, sobre todo en el área central. En julio y agosto de 2022 el municipio implementó el estacionamiento pago dentro de las cuatro avenidas, luego suspendido por la Justicia. Durante esos dos meses los tucumanos experimentaron un cambio brusco en el tránsito, con calles bastante más despejadas y sin dificultades para encontrar espacios donde dejar el vehículo. Los funcionarios consideran que una vez resuelta la cuestión judicial deberá volver a implementarse este sistema, que funciona en muchas ciudades argentinas y del mundo.
Mientras tanto, en la mayoría de las calles del centro está prohibido estacionar, ya sea las 24 horas o durante el horario comercial, sin embargo esta norma no se cumple, y el municipio tiene un grave déficit en los controles y las penalizaciones.