La economía sigue mostrando señales de retracción en el entramado empresarial y el empleo formal. Durante julio, el saldo neto entre altas y bajas dejó 948 empresas menos que en junio, principalmente en los sectores del comercio y la industria manufacturera. En el mismo período se registraron 3.485 trabajadores menos, de acuerdo con los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).
Con esos resultados, en los primeros siete meses de 2026 cerraron, en términos netos, 9.682 empresas y se redujo en 139.895 la cantidad de trabajadores registrados. El promedio equivale a casi 1.400 compañías menos por mes.
Las cifras se suman a los datos de la Secretaría de Trabajo, que muestran que en junio el empleo asalariado cayó un 1,5% interanual, equivalente a 147.900 trabajadores menos. La disminución alcanzó tanto al sector privado, con una baja del 1,9% y 121.000 personas menos, como al sector público, donde el retroceso fue del 0,9%, equivalente a 30.500 trabajadores.
En paralelo, creció la cantidad de monotributistas y de asalariados no registrados. En los primeros seis meses del año, el número de monotributistas pasó de 2.190.948 a 2.206.788 en junio. Se trata de un incremento de 15.840 personas, muy inferior a la cantidad de empleos registrados que se perdieron, según consignó Clarín.
Menos empresas y puestos de trabajo desde 2023
Los datos de la SRT, procesados por el Centro de Política Económica Argentina (CEPA), permiten dimensionar el retroceso desde el cambio de gobierno. En noviembre de 2023 había 512.357 empleadores cubiertos por el sistema de riesgos del trabajo. En julio de 2026, la cifra había descendido a 480.067.
La diferencia representa 32.290 empresas menos. En el mismo período, la cantidad de trabajadores registrados incluidos en el sistema cayó de 9.857.173 a 9.419.562, una pérdida de 437.611 puestos de trabajo.
La SRT aclara que las unidades productivas comprenden entidades, empresas u organismos públicos o privados que reúnen a una o más personas trabajadoras y producen bienes o servicios. La cobertura corresponde al seguro de riesgos del trabajo obligatorio.
La evolución de los cierres muestra distintas etapas. Después de partir de 512.357 empleadores en noviembre de 2023, la cantidad de empresas cayó hasta mediados de 2024, en un contexto marcado por la devaluación y el ajuste del gasto público, conocido como la “motosierra”. El impacto se sintió especialmente en la construcción, por la paralización de la obra pública y privada, y también en el empleo público, la industria manufacturera y las organizaciones y sociedades vinculadas al sector público.
Más adelante, el ritmo de caída se desaceleró, aunque en 2025 volvieron a crecer los cierres netos. Durante 2026, la tendencia volvió a intensificarse.
Según la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, “la cantidad de empleadores cubiertos mantiene una tendencia descendente desde hace más de 12 años, con una recuperación transitoria posterior a la pandemia”. El organismo también señala que, entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, la caída de empleadores se concentró de manera extraordinaria en las unidades de menor tamaño, en particular en el segmento pyme.
Los factores detrás de los cierres
Entre las causas del deterioro, los especialistas señalan las dificultades para afrontar los costos y gastos operativos en un contexto de caída del consumo. A esto se suma la transformación de algunas unidades productivas, que dejaron de fabricar bienes para dedicarse a comercializar productos importados, muchas veces a través de canales electrónicos. Ese cambio de actividad suele implicar una reducción de la cantidad de empleados.
El fenómeno también alcanza a empresas medianas y grandes. En los últimos días se conocieron nuevos cierres en el sector de alimentos, mientras que otras compañías recurrieron a programas de retiros voluntarios.
A la vez, una parte del escaso empleo nuevo se incorpora bajo la modalidad del monotributo o directamente en la informalidad, en detrimento del trabajo en relación de dependencia.
Otro factor es la menor creación de empresas. La tasa de apertura de nuevas unidades productivas se ubica por debajo de la registrada en períodos anteriores, mientras avanzan los cierres. Para la Secretaría de Trabajo, “la contracción en el stock de empresas no se origina necesariamente en un volumen de cierres históricamente elevado, sino en una marcada debilidad en la apertura de nuevas unidades productivas”.
La caída del empleo formal responde, por lo tanto, a varios factores simultáneos: la reducción de puestos asalariados tanto en el sector privado como en el público, el aumento de la informalidad y el crecimiento del monotributo. Estos últimos trabajadores están excluidos de la cobertura del seguro de riesgos del trabajo, por lo que no forman parte de las cifras de empleo contempladas en ese registro.